Científicos logran «traducir» cómo los perros perciben los olores mediante nueva tecnología
Un revolucionario sistema óptico permite descifrar las respuestas cerebrales y emocionales de los caninos ante diferentes aromas
En un avance que promete cambiar nuestra comprensión del mundo canino, investigadores de la Universidad Bar-Ilan han creado el primer sistema capaz de «leer» cómo los perros perciben e interpretan los olores a nivel cerebral y emocional.
Tecnología pionera
El dispositivo, descrito en la revista Journal of Biophotonics, utiliza:
- Sensores láser de última generación
- Cámaras de alta resolución
- Algoritmos de inteligencia artificial
para monitorear la actividad cerebral de los perros en tiempo real, sin necesidad de sedación o métodos invasivos.
Hallazgos revolucionarios
Las pruebas realizadas con diversas razas caninas demostraron que:
- Los perros experimentan respuestas emocionales complejas ante diferentes olores
- La amígdala cerebral (centro de emociones) muestra patrones únicos para cada aroma
- Existe una memoria olfativa emocional que afecta sus reacciones
«Estamos descifrando el lenguaje olfativo canino», explicó a este medio el profesor Zeev Zalevsky, líder de la investigación. «Por primera vez podemos ver cómo un simple olor a mentol o ajo desencadena toda una cascada de respuestas cerebrales».
Aplicaciones prácticas
El desarrollo tendrá importantes aplicaciones en:
- Medicina: Mejorando la detección temprana de enfermedades
- Seguridad: Optimizando el trabajo de perros detectores
- Rescates: Permitiendo entender mejor las señales en zonas de desastre
- Veterinaria: Comprendiendo trastornos del comportamiento
Próximos pasos
El equipo ya trabaja en un prototipo portátil que podría estar disponible para cuerpos de rescate y centros médicos en los próximos 18 meses. «Este es solo el comienzo», adelantó el Dr. Yafim Beiderman, coautor del estudio. «Pronto podremos traducir en palabras lo que un perro huele y siente».
El avance no solo representa un hito científico, sino que promete transformar radicalmente la forma en que humanos y perros colaboran en áreas críticas para la sociedad.





