La energía solar podría ayudar a recuperar la biodiversidad perdida por la agricultura intensiva
Durante años, la expansión de los parques fotovoltaicos ha generado preocupación entre ambientalistas y comunidades rurales debido a su impacto visual y territorial. Sin embargo, nuevas investigaciones están revelando una realidad mucho más compleja: cuando son correctamente gestionadas, estas instalaciones pueden convertirse en espacios favorables para la biodiversidad.
Estudios recientes realizados en España y otros países muestran que numerosas especies de aves, insectos y pequeños animales encuentran refugio en terrenos ocupados por paneles solares, especialmente cuando estos reemplazan antiguas zonas de agricultura intensiva.
Los parques solares albergan más especies que los campos agrícolas vecinos.
Un informe de la asociación fotovoltaica española UNEF, respaldado por evaluaciones de la consultora ambiental EMAT, encontró que varias plantas solares registran una mayor diversidad de aves que las áreas agrícolas situadas en sus alrededores.
Los resultados obtenidos durante 2025 fueron consistentes en distintos puntos del país:
- En Minglanilla, provincia de Cuenca, se identificaron 32 especies de aves dentro de la planta fotovoltaica, frente a 19 en la zona agrícola cercana.
- En Revilla Vallejera, Burgos, se contabilizaron 39 especies dentro de la instalación y 34 fuera de ella.
- En Trujillo, Cáceres, se registraron 31 especies en el interior del parque solar frente a 25 en los terrenos colindantes.
Entre las aves observadas destacan especies protegidas o en retroceso poblacional, como el alcaraván, el sisón, la carraca, el mochuelo y el cernícalo primilla.
¿Por qué la biodiversidad aumenta bajo los paneles solares?
Los expertos explican que el fenómeno no se debe a los paneles en sí, sino a los cambios en el uso del suelo.
En muchos casos, las instalaciones solares sustituyen terrenos agrícolas sometidos durante décadas a labores intensivas, uso de herbicidas, pesticidas y una constante alteración del ecosistema. Una vez construido el parque fotovoltaico, la actividad humana disminuye considerablemente.
La ausencia de productos químicos, la reducción de labores agrícolas y la limitación de la presencia humana permiten que la vegetación natural vuelva a desarrollarse. Esto favorece la aparición de insectos, que a su vez atraen aves insectívoras y posteriormente a depredadores como halcones, águilas, buitres y lechuzas.
Además, muchas instalaciones incorporan pastoreo extensivo con ovejas para controlar la vegetación, una práctica que contribuye a mantener hábitats más diversos y equilibrados.
El modelo «conservoltaico» gana respaldo internacional
La comunidad científica ha comenzado a utilizar el término «conservoltaica» para describir proyectos que combinan generación de energía renovable y conservación de la biodiversidad.
En el Reino Unido, investigaciones desarrolladas por la organización de conservación de aves RSPB y la Universidad de Cambridge analizaron varios parques solares en la región de East Anglia. Los resultados mostraron una mayor riqueza de aves que en los cultivos circundantes.
Las instalaciones mejor gestionadas, con vegetación variada y setos naturales, llegaron a albergar casi tres veces más aves que los campos agrícolas vecinos.
Las ovejas también obtienen beneficios.
Uno de los hallazgos más llamativos proviene de Australia, donde una investigación realizada durante tres años evaluó el comportamiento de unas 1.700 ovejas merinas.
Los animales que pastaban entre paneles solares produjeron lana de mejor calidad que aquellos criados en campos tradicionales. Los investigadores atribuyen esta diferencia al microclima generado bajo las estructuras fotovoltaicas, que proporciona sombra, temperaturas más moderadas y una mayor disponibilidad de forraje durante distintas épocas del año.
La gestión adecuada es la clave del éxito.
Los especialistas advierten que los beneficios ambientales no aparecen automáticamente tras instalar paneles solares.
Para que estos espacios favorezcan realmente a la biodiversidad, es necesario implementar medidas específicas, como mantener cubiertas vegetales permanentes, utilizar especies vegetales autóctonas, crear corredores ecológicos y fomentar el pastoreo sostenible.
Sin estas acciones, los parques solares pueden convertirse en espacios ecológicamente pobres con escaso valor para la fauna.
La experiencia acumulada en distintos países sugiere que el debate ya no gira únicamente en torno a la instalación de energías renovables, sino también a la forma en que estas infraestructuras se integran en el paisaje y contribuyen a la conservación de los ecosistemas.





