Revelan una población de galaxias invisibles que podría cambiar lo que sabemos del universo
Un grupo internacional de astrónomos ha detectado galaxias ocultas que podrían transformar por completo nuestra comprensión del cosmos. El descubrimiento, realizado a partir de datos del telescopio espacial Herschel, revela una nueva población galáctica que hasta ahora era imposible de observar.
Este avance fue posible gracias al análisis de imágenes en infrarrojo lejano tomadas por el observatorio Herschel, operativo entre 2009 y 2013. Los científicos utilizaron una técnica innovadora: superpusieron 141 imágenes para crear una sola, extremadamente profunda. Esta imagen permitió detectar la luz de galaxias envueltas en polvo, invisibles para telescopios ópticos tradicionales.
Qué encontraron los astrónomos
El hallazgo se publicó el 10 de abril en la revista científica Royal Astronomical Society. Según los expertos, estas nuevas galaxias podrían ser claves para resolver un viejo enigma: la falta de energía detectada en el universo. Las observaciones sugieren que muchas de estas galaxias generan luz infrarroja que ha permanecido oculta por años.
Estas galaxias ocultas también podrían llenar vacíos en los modelos actuales de evolución galáctica. Son mucho más débiles y polvorientas que las ya conocidas, pero podrían ser mucho más numerosas.
Cómo se realizó el descubrimiento
Los investigadores trabajaron con el llamado Campo Oscuro SPIRE, una región del cielo observada durante la fase de calibración del instrumento SPIRE a bordo del Herschel. Esta zona está cerca del Polo Norte Eclíptico y es ideal para observaciones de alta estabilidad.
Debido a la gran densidad de objetos, los métodos tradicionales no funcionaban. Entonces, los astrónomos emplearon herramientas estadísticas avanzadas para detectar señales débiles en medio de la saturación de datos. Así lograron revelar la existencia de estas galaxias escondidas.
Implicancias para la ciencia
Este descubrimiento podría cambiar la forma en que entendemos la formación y evolución de las galaxias. También aporta nueva información sobre cómo se distribuye la energía en el universo.
“La luz de las estrellas que vemos con telescopios normales es solo la mitad de la historia. La otra mitad está oculta por el polvo”, explicó el doctor Chris Pearson, uno de los investigadores principales. Con estas observaciones, se logra acceder a esa parte del universo que antes estaba velada.
Qué sigue ahora
La próxima fase del proyecto consiste en confirmar la existencia de estas galaxias con otros telescopios, como el Spitzer y el James Webb. Estos permitirán estudiar las galaxias desde diferentes longitudes de onda y ofrecer una imagen más completa.
Además, una futura misión llamada PRIMA podría ampliar aún más estas observaciones en infrarrojo lejano. Si se aprueba, permitirá explorar zonas del universo aún más profundas y remotas.
Un nuevo capítulo en la historia del universo
Este descubrimiento marca un hito para la astronomía. Si se confirma, podría reescribir teorías sobre la evolución galáctica y la distribución de energía en el cosmos. Por primera vez, podríamos ver lo que siempre estuvo allí, pero que permanecía oculto a nuestros ojos.





