Un hallazgo genético en Francia ofrece nuevas pistas sobre la desaparición de los neandertales

Un análisis genético realizado en restos óseos hallados en la cueva de Grotte Mandrin, al sur de Francia, reveló que los neandertales que habitaron esa zona permanecieron completamente aislados durante miles de años. Según la investigación publicada en Cell Genomics y difundida por Muy Interesante, esta falta de contacto entre grupos y la endogamia resultante redujeron drásticamente su diversidad genética, lo que los hizo más vulnerables a los cambios ambientales y a la llegada de los Homo sapiens.
El estudio, basado en una mandíbula y dientes datados entre 40.000 y 45.000 años atrás, demuestra que el individuo pertenecía a una línea genética diferente de otros neandertales europeos. Los científicos concluyeron que este grupo había quedado desconectado hace más de 100.000 años y nunca volvió a mezclarse con otros, formando una comunidad cerrada durante milenios.
Los resultados desafían la visión tradicional que atribuía la extinción de los neandertales a factores externos como el clima o la competencia con los humanos modernos. En cambio, apuntan al aislamiento social y la consanguinidad como causas internas que deterioraron su capacidad de adaptación y supervivencia.
El genoma del individuo mostró altos niveles de homocigosidad, signo claro de endogamia, lo que sugiere que vivían en grupos pequeños sin intercambio genético. Este fenómeno, observado también en poblaciones humanas actuales con escasa diversidad genética, puede provocar infertilidad, enfermedades hereditarias y menor resistencia inmunológica.
En contraste, los primeros Homo sapiens que llegaron a Europa mantenían redes sociales y genéticas entre distintos grupos, lo que favoreció su evolución y supervivencia. Esa conectividad permitió el intercambio de conocimientos, recursos y genes, elementos clave para su éxito evolutivo frente a los neandertales.
Además, los análisis sugieren la existencia de un linaje mediterráneo de neandertales, con conexiones genéticas entre restos encontrados en Grotte Mandrin y en Gibraltar. Este linaje habría desaparecido por el aislamiento prolongado y la expansión de grupos más modernos desde el este de Europa.
El caso del neandertal de Grotte Mandrin refleja, según los autores, el destino de una especie que, a pesar de su inteligencia y adaptación al entorno, quedó atrapada por su propio aislamiento.







