sábado 18 de julio 2026
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Olas de calor y deforestación podrían llevar a miles de especies a la extinción antes de 2100

Olas de calor y deforestación podrían llevar a miles de especies a la extinción antes de 2100
Por Sala de redacción
diciembre 16, 2025 - 20:49

Un estudio internacional alerta sobre la pérdida total de hábitat para vertebrados terrestres

Un estudio internacional liderado por la Universidad de Oxford advierte que la combinación de olas de calor extremo y los cambios acelerados en el uso del suelo podría empujar a casi 30.000 especies de vertebrados terrestres a un riesgo crítico de extinción antes de que termine el siglo. La investigación fue publicada en la revista científica Global Change Biology y ofrece una de las evaluaciones más completas realizadas hasta ahora sobre amenazas combinadas a la biodiversidad.

El análisis incluyó 29.657 especies de anfibios, aves, mamíferos y reptiles de todo el mundo. Los resultados muestran que miles de ellas podrían perder por completo las condiciones ambientales necesarias para sobrevivir si continúan las actuales tendencias de calentamiento global y transformación de los ecosistemas terrestres.

El impacto conjunto del clima extremo y el uso del suelo

El equipo científico, integrado por investigadores del Reino Unido, Israel, Estados Unidos y Australia, evaluó de manera simultánea los efectos de las olas de calor extremas y la conversión de hábitats naturales en áreas agrícolas, urbanas o intensamente gestionadas.

Para ello, utilizaron escenarios socioeconómicos y de emisiones conocidos como SSP y RCP, combinando datos de distribución de especies con proyecciones climáticas y de uso del suelo para el período comprendido entre 2015 y 2100. El análisis consideró la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor, junto con la pérdida y fragmentación de hábitats, utilizando una resolución espacial de 24,1 por 24,1 kilómetros.

Este enfoque permitió identificar tanto las zonas que perderán idoneidad ambiental como aquellas que podrían volverse potencialmente habitables en el futuro, aunque muchas especies podrían no tener la capacidad de desplazarse hacia ellas.

Regiones y especies en mayor peligro

Los resultados indican que hasta 7.895 especies de vertebrados terrestres podrían quedar expuestas a condiciones completamente inadecuadas en todo su rango de distribución hacia el año 2100.

Bajo el escenario más optimista, alineado con los objetivos del Acuerdo de París, cerca del 10 por ciento del rango de distribución de las especies estaría afectado simultáneamente por calor extremo y pérdida de hábitat. En el escenario más desfavorable, esta proporción podría aumentar hasta el 52 por ciento.

Anfibios y reptiles, los más vulnerables

El estudio identifica a los anfibios y reptiles como los grupos más expuestos al riesgo. Incluso en el escenario más favorable, más del 23 por ciento del área de distribución de los anfibios y el 13 por ciento de la de los reptiles quedaría bajo condiciones no aptas para su supervivencia.

Las especies con rangos geográficos reducidos y aquellas ya clasificadas como amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza presentan un riesgo especialmente elevado.

En términos geográficos, las regiones más afectadas incluyen zonas subtropicales, el Sahel africano, Oriente Medio y amplias áreas de Brasil. En estos territorios, la coincidencia de temperaturas extremas y transformación del paisaje por actividades humanas podría dejar a numerosas especies sin refugios viables.

Un ejemplo del efecto combinado

Un caso ilustrativo es el de la víbora arbórea africana Atheris broadleyi. Según las proyecciones del estudio, bajo un escenario intermedio de emisiones podría perder más del 80 por ciento de su hábitat adecuado debido a los cambios en el uso del suelo y más del 75 por ciento por el aumento de las olas de calor. La combinación de ambos factores dejaría hasta un 98 por ciento de su rango total en condiciones incompatibles con su supervivencia.

Este patrón se repite en numerosas especies de África, Oriente Medio y Sudamérica, donde el impacto combinado resulta mucho más severo que la suma de cada amenaza por separado.

Desafíos para la conservación de la biodiversidad

Los autores subrayan que la fragmentación de los hábitats limita la capacidad de las especies para desplazarse o adaptarse, mientras que las olas de calor extremo intensifican el estrés fisiológico en poblaciones ya confinadas a paisajes degradados.

El estudio advierte que las áreas protegidas, aunque fundamentales, podrían no ser suficientes por sí solas para mitigar estos riesgos. Las olas de calor extremas pueden afectar incluso a los espacios mejor conservados, y su efectividad disminuye cuando el entorno circundante está altamente transformado.

Entre las principales recomendaciones se incluyen la expansión de las áreas protegidas, el fortalecimiento de la conectividad ecológica y el diseño de estrategias de conservación adaptativas que consideren de manera conjunta el cambio climático y el uso del suelo.

Los investigadores reconocen que sus estimaciones podrían ser conservadoras, ya que los modelos no incorporan completamente las limitaciones reales de dispersión ni la conectividad efectiva entre hábitats, lo que podría subestimar el riesgo real de extinción, especialmente para especies con baja movilidad.

A pesar de estas limitaciones, el estudio ofrece una visión integral de la magnitud de la crisis que enfrenta la biodiversidad terrestre y refuerza la urgencia de adoptar respuestas coordinadas e inmediatas a escala global.

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