Neuralgia del trigémino, el sufrimiento invisible detrás del dolor facial más intenso
Cuando el dolor facial extremo cambia la vida para siempre
Describir el dolor como si un destornillador se clavara en el rostro no es una exageración para quienes viven con neuralgia del trigémino. Esta enfermedad neurológica es considerada por especialistas como una de las más dolorosas que existen y puede alterar por completo la vida cotidiana de quienes la padecen.
Gerwyn Tumelty, un hombre de 52 años de Gales, comenzó a experimentar descargas eléctricas intensas en la mandíbula y el costado de la cara. El dolor aparecía sin aviso y podía activarse por acciones simples como comer, hablar o sentir una leve corriente de aire. En los momentos más graves, el sufrimiento fue tan extremo que llegó a pensar en no seguir viviendo.
La neuralgia del trigémino se produce cuando un vaso sanguíneo comprime el nervio encargado de transmitir las sensaciones del rostro al cerebro. Aunque es poco frecuente, suele diagnosticarse de forma tardía. Muchos pacientes pasan años recibiendo tratamientos dentales innecesarios antes de obtener un diagnóstico correcto.
En el caso de Gerwyn, el dolor se volvió insoportable. En 2019 se sometió a una neurocirugía que implicó abrir el cráneo para liberar la presión sobre el nervio afectado. El procedimiento no está exento de riesgos, pero en su caso fue exitoso y logró eliminar el dolor físico.
Sin embargo, la recuperación no fue solo corporal. El impacto emocional de vivir durante años con dolor extremo dejó huellas profundas. Tiempo después, Gerwyn volvió a enfrentar episodios de angustia y pensamientos oscuros. Hablar abiertamente con amigos y cambiar su estilo de vida fue clave para salir adelante. Hoy se apoya en el ejercicio, la vida al aire libre y rutinas exigentes, como baños de hielo, para fortalecer su salud mental.
No todas las personas con neuralgia del trigémino corren la misma suerte. Aneeta Prem vive con una forma bilateral de la enfermedad, una variante poco común en la que el dolor aparece en ambos lados del rostro. En su caso, el diagnóstico tardó siete años en llegar. Durante ese tiempo, soportó crisis intensas mientras los médicos le decían que no tenía ningún problema.
El dolor fue atribuido inicialmente a causas dentales y llegó incluso a perder una muela sana. Solo tras consultar a otro médico fue derivada a exámenes especializados que confirmaron la enfermedad. La cirugía que se realizó no logró aliviar su dolor y hoy debe extremar cuidados, ya que el frío o el viento pueden desencadenar ataques severos.
Actualmente, Aneeta dirige la Asociación de Neuralgia del Trigémino y trabaja para mejorar el diagnóstico temprano y el apoyo a los pacientes. La organización advierte que el impacto psicológico de esta enfermedad es profundo. Un porcentaje significativo de quienes la padecen ha pensado en quitarse la vida, pero la mayoría no busca ayuda debido al aislamiento, la vergüenza o la falta de comprensión.
La neuralgia del trigémino no solo provoca un dolor físico extremo. También afecta la salud mental, las relaciones y la vida social. Para especialistas y organizaciones de apoyo, visibilizar la enfermedad y reconocer sus síntomas a tiempo es clave para evitar años de sufrimiento silencioso.





