sábado 18 de julio 2026
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Por qué es tan difícil detectar el dolor oculto en los perros: lo que revela la ciencia

Por qué es tan difícil detectar el dolor oculto en los perros: lo que revela la ciencia
Por Sala de redacción
abril 12, 2026 - 20:55

Un estudio de la Universidad de Utrecht advierte que incluso dueños experimentados no logran identificar señales sutiles de dolor en sus mascotas, lo que puede afectar gravemente su bienestar.

El dolor silencioso que pasa desapercibido
Los perros no siempre expresan el dolor de forma evidente. A diferencia de lo que muchos creen, no siempre gimen, cojean o muestran signos claros. En muchos casos, el sufrimiento se esconde en cambios sutiles de comportamiento que pueden confundirse con aburrimiento o cansancio.

Un estudio desarrollado por científicas de la Universidad de Utrecht, y publicado en PLOS ONE, analizó cómo las personas perciben estas señales y concluyó que la mayoría tiene dificultades para reconocerlas.

Señales que parecen inofensivas, pero no lo son
Entre los signos más comunes de dolor leve en los perros se encuentran:

  • Menor interés por jugar
  • Aislamiento o cambios de personalidad
  • Movimientos dudosos o rigidez
  • Conductas poco evidentes como bostezar, lamerse la nariz u olfatear el aire.

El problema es que estos comportamientos suelen interpretarse erróneamente, lo que retrasa la consulta veterinaria y puede agravar enfermedades.

Un experimento revelador
La investigación incluyó a más de 600 personas, entre dueños de perros y quienes no convivían con ellos. A través de encuestas y casos simulados, se evaluó su capacidad para identificar el dolor en distintas situaciones.

Los resultados fueron claros: tanto expertos como principiantes fallan al reconocer el dolor cuando este no es evidente. Solo en casos más graves, como una luxación, la mayoría logró identificar correctamente el problema.

La experiencia marca la diferencia
Uno de los hallazgos clave es que las personas que han tenido contacto previo con perros enfermos o con dolor tienen más probabilidades de detectar estas señales.

Según explicó la investigadora Ineke van Herwijnen, la experiencia directa ayuda a interpretar mejor estos cambios, lo que refuerza la importancia de la educación en bienestar animal.

Más que salud física: impacto en la conducta
No detectar el dolor a tiempo no solo afecta la salud del animal. También puede derivar en problemas conductuales, como agresividad o ansiedad.

Cuando un perro siente dolor y no es comprendido, su comportamiento puede cambiar. Si esto se interpreta como desobediencia, la reacción del entorno suele ser menos paciente, empeorando la situación.

El rol clave de la educación y los veterinarios
Especialistas como Javier Brynkier destacan la necesidad de educar a los tutores sobre estas señales. Enfermedades como la osteoartritis o incluso el cáncer pueden manifestarse inicialmente con síntomas muy leves.

Por eso, los expertos recomiendan:

  • Observar cambios de comportamiento, aunque parezcan menores
  • No asumir que el perro “está aburrido” sin descartar dolor
  • Consultar al veterinario ante cualquier duda
  • Informarse sobre lenguaje y conducta canina

Una tarea pendiente: entender mejor a nuestras mascotas
El estudio abre la puerta a nuevas investigaciones, como analizar si las diferencias culturales influyen en cómo las personas perciben el dolor en los animales.

Mientras tanto, el mensaje es claro: aprender a leer las señales sutiles puede marcar la diferencia entre detectar una enfermedad a tiempo o permitir que el sufrimiento se prolongue innecesariamente.

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