Ministro de Cultura de Italia en la mira por intento de nombrar a influencer como asesora para el G7
El ministro de Cultura de Italia, Gennaro Sangiuliano, enfrenta una polémica que amenaza con generar complicaciones para el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni. El escándalo surgió luego de que Sangiuliano intentara nombrar como asesora para el G7 de Cultura a la influencer Maria Rosaria Boccia, lo que ha generado fuertes críticas y cuestionamientos.
En una carta publicada el 3 de septiembre en La Stampa, Sangiuliano aseguró que nunca se utilizaron fondos públicos para los viajes y estancias de Boccia, y que la propuesta de nombrarla asesora fue considerada «a título gratuito», pero finalmente fue descartada. Sin embargo, la oposición ha expresado su preocupación por el acceso que Boccia pudo haber tenido a información confidencial relacionada con el G7, especialmente después de que se descubrió que estaba copiada en un correo enviado por el director del Parque Arqueológico de Pompeya.
A pesar de las aclaraciones del ministro, la controversia sigue creciendo, alimentada por las declaraciones de Boccia en redes sociales. La influencer afirmó que siempre le dijeron que el Ministerio cubriría los gastos de los asesores y sugirió que participó en reuniones preparatorias del G7, contradiciendo las afirmaciones de Sangiuliano.
La primera ministra Meloni salió en defensa de su ministro, asegurando que Boccia no tuvo acceso a documentos confidenciales y que no se gastó dinero público en su relación con el ministerio. Sin embargo, esta defensa no ha frenado las críticas de la oposición, que exige explicaciones en el Parlamento.
Este caso ha puesto en aprietos al gobierno, revelando tensiones internas y la importancia de la transparencia en la gestión pública, especialmente cuando se trata de eventos internacionales de la envergadura del G7.





