Hezbolá confirma la muerte de Hassan Nasrallah tras ataque aéreo israelí
Hezbolá ha confirmado la muerte de su líder, Hassan Nasrallah, tras un ataque aéreo israelí en Beirut. Según el comunicado oficial del grupo chiita libanés, Nasrallah, a quien llamaban el «Maestro de la Resistencia», falleció junto con varios de sus altos comandantes durante un bombardeo realizado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El ataque, que se produjo durante la noche, tenía como objetivo el cuartel central de Hezbolá, ubicado en el suburbio de Dahieh, un bastión del grupo en el sur de Beirut. Israel aseguró que la operación fue cuidadosamente planeada y ejecutada de manera precisa, eliminando no solo a Nasrallah, sino también a otros altos miembros del grupo, como Hassan Khalil Yassin, un influyente oficial de inteligencia. El jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Herzi Halevi, afirmó que este operativo no es el final, insinuando futuras acciones militares contra Hezbolá.
La reacción de Irán fue inmediata. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní calificó el ataque como un «crimen de guerra», y el líder supremo de Irán, el Ayatolá Jamenei, prometió venganza. Irán decretó cinco días de luto oficial por Nasrallah, y varias fuerzas de la región, respaldadas por Teherán, han manifestado su apoyo a Hezbolá.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también se pronunció sobre la muerte de Nasrallah, describiendo el operativo como una «medida de justicia» para las víctimas de Hezbolá, incluidas miles de estadounidenses e israelíes. A su vez, reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la defensa de Israel y ordenó al Pentágono reforzar la postura militar estadounidense en Oriente Medio.
La muerte de Nasrallah representa un golpe devastador para Hezbolá, considerado por muchos como la organización militar no estatal más poderosa del mundo. El impacto de su fallecimiento podría desencadenar una escalada de violencia en la región, con posibles consecuencias impredecibles para el equilibrio de poder en Medio Oriente.
Analistas de seguridad consideran que esta situación podría agravar las tensiones, no solo entre Israel y Hezbolá, sino también en otros países de la región que apoyan al grupo chiita, como Siria y Yemen. Mientras tanto, miles de personas en el sur del Líbano huyen hacia Beirut en busca de refugio, temiendo represalias y una nueva ola de enfrentamientos.





