Bashar al Assad promete usar la fuerza contra los yihadistas en medio de intensos combates en el norte de Siria
El dictador sirio Bashar al Assad anunció su determinación de usar la fuerza para erradicar lo que calificó como «terrorismo» en el norte del país. Esta declaración se produce mientras las facciones islamistas lideradas por el Organismo de Liberación del Levante (HTS) intensifican su ofensiva, tomando áreas estratégicas como la ciudad de Alepo y desafiando el control gubernamental en Idlib, Hama y Alepo.
Assad afirmó que “el terrorismo sólo entiende el lenguaje de la fuerza” y prometió combatirlo sin importar sus aliados. Sus declaraciones se dieron durante una llamada con el líder separatista de Abjasia, una región prorrusa de Georgia.
Ofensiva yihadista y respuesta del régimen
Desde el miércoles, los insurgentes han capturado territorios clave, incluyendo zonas estratégicas en la autopista M5, vital para el suministro del régimen. Aunque el Ejército sirio, respaldado por bombardeos rusos, logró retomar algunos puntos en Hama, la situación sigue siendo tensa. En Maardes, un punto crucial en la autopista, las tropas gubernamentales reportaron altas bajas entre los insurgentes, aunque reconocieron que la región permanece inestable.
La pérdida temporal de Alepo, un bastión del régimen durante más de una década, marcó un revés significativo. Este avance sorprendió a analistas, ya que las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Rusia, parecían mejor posicionadas para contener a los insurgentes.
Apoyo de Rusia e Irán
Irán y Rusia han reforzado su respaldo a Assad. Teherán envió a su canciller a Damasco para reafirmar su apoyo y acusar a Israel de desestabilizar la región. Por su parte, Rusia intensificó sus ataques aéreos, fundamentales para el régimen desde su intervención en 2015.
Tensiones regionales y crisis humanitaria
La situación se complica con el involucramiento de milicias kurdas, objetivo constante de Turquía, y la transferencia de territorios por parte del régimen a estas milicias, lo que ha desatado nuevos enfrentamientos. La guerra, que comenzó en 2011, ha dejado cientos de miles de muertos y millones de desplazados, generando una de las mayores crisis humanitarias del siglo.





