Gendarme argentino detenido en Venezuela acusado de terrorismo y desestabilización
Un caso que tensiona las relaciones bilaterales
El gendarme argentino Nahuel Gallo fue procesado por la Justicia venezolana bajo cargos de presunta vinculación con planes «terroristas y desestabilizadores». Según el Ministerio Público de Venezuela, Gallo ingresó al país de manera irregular «ocultando su verdadero plan criminal bajo el pretexto de una visita sentimental».
El Gobierno argentino rechaza las acusaciones y asegura que el viaje de Gallo tenía como único propósito visitar a su pareja y su hijo en Venezuela. Desde su detención el pasado 8 de diciembre en un paso fronterizo terrestre, las autoridades argentinas han solicitado información sobre su paradero, los motivos de su arresto y el acceso a una defensa adecuada.
Acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos
La Fiscalía venezolana señaló que las declaraciones y acciones de Argentina evidencian una «complicidad» con supuestos planes subversivos que buscan atacar al Estado venezolano. Por su parte, el Gobierno de Javier Milei acusó a Venezuela de «tomar rehenes» como parte de una estrategia para asegurar impunidad ante la reelección cuestionada de Nicolás Maduro, quien asumirá un nuevo mandato presidencial el próximo 10 de enero.
Reclamos judiciales en Argentina
La Cámara Federal de Mendoza respondió a un habeas corpus presentado por la Gendarmería Argentina, exigiendo a Venezuela información detallada sobre el caso y la garantía de derechos fundamentales para Gallo. Sin embargo, hasta ahora, las respuestas de las autoridades venezolanas han sido limitadas y acompañadas de acusaciones contra el Gobierno argentino.
Escenario diplomático complejo
El caso de Nahuel Gallo agrava las tensiones diplomáticas entre ambos países, con Argentina exigiendo su liberación inmediata y Venezuela sosteniendo que el detenido forma parte de una conspiración con apoyo internacional. Este incidente se suma a un clima de creciente polarización política y dificultades en la relación bilateral.
La resolución del caso será crucial para determinar el rumbo de las relaciones entre ambos gobiernos en los próximos meses. Mientras tanto, la situación mantiene en vilo a la familia del gendarme y a los observadores de los derechos humanos.





