México limita los narcocorridos: por qué surgen y por qué siguen siendo populares
Durante un concierto reciente en Jalisco, Los Alegres del Barranco cantaron una canción sobre “el Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En el escenario se proyectaron imágenes del capo. Esto ocurrió justo después del hallazgo de un centro de tortura vinculado al mismo cartel.
El acto generó una ola de críticas. Muchas personas consideran que este tipo de canciones promueven la violencia y la cultura del narco. A raíz de este caso, ya son diez los estados de México que han restringido o prohibido la difusión de narcocorridos.
La postura del gobierno mexicano
La presidenta Claudia Sheinbaum asegura que no busca censurar. Sin embargo, ha lanzado la campaña “México canta y encanta”. Con ella quiere promover nuevas temáticas en la música regional.
Esta iniciativa coincide con la presión que Estados Unidos ejerce sobre México. El presidente Donald Trump ha calificado a los carteles como “organizaciones terroristas” y afirma que el gobierno está infiltrado por el narcotráfico. Sheinbaum niega esa acusación, pero toma acciones para demostrar su compromiso contra el crimen organizado.
¿Qué son los corridos?
Los corridos son un género musical tradicional del norte de México. Se caracterizan por narrar historias reales. Utilizan guitarras, bajo quinto, bandolón y acordeón, instrumentos heredados de España y de la influencia alemana y checa del siglo XIX.
Este género ha evolucionado con el tiempo. Aunque su sonido recuerda a la ranchera y a la banda sinaloense, su contenido es más narrativo y rebelde.
Origen e historia del corrido
Los primeros corridos surgieron en el siglo XIX. Al principio, hablaban de la independencia de México. Durante la Revolución Mexicana (1910-1917), se volvieron populares como medio de comunicación en una población con altos niveles de analfabetismo.
En las décadas siguientes, los temas cambiaron. En los años 20 y 30 surgieron los “corridos tequileros”, sobre el contrabando de alcohol. En 1931 se publicó el primer narcocorrido registrado: El Pablote, sobre un traficante de morfina.
El resurgimiento en los años 70
En los años 70, Los Tigres del Norte retomaron el género. Lo usaron para contar historias sobre la frontera, la migración y el tráfico de drogas. Desde entonces, los corridos siguieron ganando fuerza. Han surgido subgéneros como los corridos tumbados (influenciados por el rap y trap), los verdes (relacionados con el consumo de marihuana) y los alterados (enfocados en la vida del crimen).
Los narcocorridos pertenecen a esta última categoría. Sus letras destacan lujos, armas, violencia y fama criminal.
Vínculos con el narcotráfico
La conexión entre narcotráfico y corridos no solo está en las letras. Muchos artistas han sido financiados por grupos criminales. Algunos han admitido lavar dinero a través de conciertos. Disqueras como DEL Records han sido investigadas por estas prácticas.
Los capos suelen encargar canciones que refuercen su imagen pública. También se usan como herramienta de reclutamiento para jóvenes. Esto convierte al narcocorrido en parte del engranaje de la cultura narco.
Riesgos y consecuencias para los músicos
Cantar narcocorridos puede ser peligroso. Chalino Sánchez, uno de los primeros grandes exponentes, fue asesinado en 1992. A Valentín Elizalde lo mataron en 2006 por cantar un tema que ofendió a un cartel. Peso Pluma fue amenazado si cantaba en Tijuana. Los Alegres del Barranco perdieron su visa a Estados Unidos tras homenajear al Mencho.
Pese a todo, muchos artistas también abordan otros temas: migración, pobreza, separación familiar o cárcel. No todo corrido es narcocorrido.
¿Por qué siguen siendo tan populares?
El fenómeno es binacional. Muchos artistas nacieron o viven en Estados Unidos. El público también está a ambos lados de la frontera. Además, el corrido se ha fusionado con sonidos modernos como el trap, lo que ha atraído a nuevas generaciones.
Según Spotify, el 77% de la música que se escucha en México son corridos. De cada diez canciones mexicanas reproducidas en la plataforma, ocho son corridos.
¿Es posible prohibirlos?
Muchos expertos opinan que los narcocorridos reflejan una realidad social. El sociólogo José Manuel Valenzuela señala que, ante la falta de oportunidades, los jóvenes ven en el narco una vía de ascenso social.
Según Valenzuela, solo cuando se reduzca la desigualdad estructural se podrá desmantelar el culto a los narcotraficantes. Mientras tanto, los corridos seguirán narrando esa realidad violenta.
El corrido como crónica de la realidad
La música ha sido siempre una forma de contar historias. Los corridos, como cualquier manifestación cultural, reflejan el entorno social que los inspira. Por eso, mientras existan los narcos, también existirán los narcocorridos.





