FBI vincula al régimen de Maduro con el Tren de Aragua y alerta posible infiltración criminal en EE.UU.
Un informe del FBI sugiere que la dictadura venezolana estaría facilitando el ingreso de miembros del Tren de Aragua a Estados Unidos con fines desestabilizadores, aunque otras agencias de inteligencia rechazan esta hipótesis.
Un memorándum reciente del FBI ha generado controversia al sugerir que el régimen de Nicolás Maduro podría estar facilitando el ingreso de miembros del Tren de Aragua a territorio estadounidense con el objetivo de desestabilizar la seguridad pública. El documento fue presentado en un tribunal federal de Texas, en el marco de una audiencia sobre la aplicación de la ley de tiempos de guerra “Alien Enemies Act” para deportar a presuntos integrantes del grupo criminal.
La información del FBI sostiene que algunos funcionarios del chavismo estarían utilizando a la organización como herramienta para infiltrar células delictivas en Estados Unidos. No obstante, este análisis ha sido objeto de rechazo por parte de otras agencias como la CIA y la NSA, las cuales niegan la existencia de pruebas concretas que vinculen directamente al liderazgo venezolano con el control o financiamiento de las operaciones del Tren de Aragua en territorio estadounidense.
El Consejo Nacional de Inteligencia también cuestionó las conclusiones del FBI, afirmando que no considera creíbles los supuestos vínculos entre el régimen chavista y la organización criminal. Esta discrepancia ha generado tensiones internas en la comunidad de inteligencia y ha motivado investigaciones por filtración de información clasificada.
En paralelo, el presidente Donald Trump defendió públicamente la idea de que Maduro controla al Tren de Aragua, y utilizó esa afirmación como justificación para activar la “Alien Enemies Act” con el fin de deportar a supuestos miembros de la banda sin necesidad de juicio previo. Sin embargo, múltiples demandas frenaron estas acciones al considerar que dicha ley no se aplica al contexto migratorio actual.
El Tren de Aragua, fundado en Venezuela durante la década de 2000 como un sindicato ferroviario, se transformó en una de las bandas criminales más temidas del continente bajo el liderazgo de Héctor “Niño Guerrero”, operando desde la cárcel de Tocorón. Actualmente, su red se extiende por América Latina y ha alcanzado Estados Unidos, donde se reporta su presencia en al menos 19 estados, incluyendo Florida, Texas, California y Nueva York.
El grupo está implicado en delitos como tráfico humano, extorsión, fraude y violencia armada. Ante esta amenaza, el Departamento del Tesoro estadounidense lo designó en julio de 2024 como organización criminal transnacional, ofreciendo recompensas por sus líderes.
En países como Chile y Perú, el Tren de Aragua ha protagonizado hechos de alto impacto social. En Chile, se le atribuyen crímenes como el asesinato del exmilitar venezolano Ronald Ojeda, presuntamente por encargo político. En Perú, opera una red de trata de personas que conecta Lima con Santiago, utilizando rutas migratorias para explotar a mujeres en situación de vulnerabilidad.
Mientras se mantiene el debate sobre los vínculos entre el chavismo y esta organización, la amenaza del Tren de Aragua continúa creciendo y generando preocupación tanto en América Latina como en Estados Unidos.





