Trump abre la puerta al diálogo con Lula por aranceles, pero Brasil defiende su soberanía
El presidente de Estados Unidos dijo estar dispuesto a hablar sobre el arancel del 50%, mientras Lula reafirma que las decisiones del país las toma su gente y sus instituciones
Donald Trump afirmó este viernes que está disponible para dialogar con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre el arancel del 50% que Estados Unidos aplicará a productos brasileños. “Puede hablar conmigo cuando quiera”, dijo Trump ante la prensa, antes de trasladarse a su club de golf en Nueva Jersey.
La medida, que entrará en vigor la próxima semana, ha provocado un fuerte impacto en las relaciones entre ambos países. Aunque Trump no detalló posibles resultados del diálogo, expresó que le agrada “la gente de Brasil”.
Este nuevo arancel fue justificado por el gobierno estadounidense como una respuesta política a lo que consideran una persecución judicial contra el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, aliado ideológico de Trump, actualmente acusado de intento de golpe de Estado. Según la Casa Blanca, la sanción no obedece a intereses comerciales, sino al rechazo frente a lo que Trump llamó una “caza de brujas”.
Desde Brasil, el vicepresidente Geraldo Alckmin advirtió que esta medida afectará al 35,9% de las exportaciones del país hacia Estados Unidos. A pesar del impacto, hasta ahora Washington no ha respondido a los intentos de Brasil por iniciar un diálogo formal.
Lula reaccionó de inmediato a las declaraciones de Trump. A través de redes sociales, expresó su disposición a conversar, pero fue enfático en afirmar que “quien define los rumbos de Brasil son los brasileños y sus instituciones”. Esta frase fue interpretada como una respuesta directa a las críticas estadounidenses al Poder Judicial brasileño.
La tensión aumentó aún más esta semana, cuando el gobierno de Trump impuso sanciones al juez Alexandre de Moraes, quien lidera el caso contra Bolsonaro. Estados Unidos congeló sus activos y lo acusó de restringir la libertad de expresión por ordenar la eliminación de contenidos antidemocráticos en redes sociales.
Aunque Trump reiteró sus dudas sobre el sistema judicial brasileño, también mostró una apertura inédita para conversar con Lula. Aún no está claro si ese diálogo ocurrirá ni si traerá algún cambio en la política comercial estadounidense. Mientras tanto, el gobierno brasileño trabaja en medidas para proteger a su economía, sus empresas y sus trabajadores ante los efectos del nuevo arancel.





