Trump reactiva antigua base militar en Puerto Rico para maniobras estratégicas en el Caribe
El regreso de Roosevelt Roads al mapa militar de Estados Unidos
Aviones de combate, helicópteros de carga pesada y unidades de la Infantería de Marina aterrizaron en la antigua base de Roosevelt Roads, en Ceiba, Puerto Rico, como parte de los ejercicios militares liderados por el presidente Donald Trump en el Caribe. La instalación, abandonada hace 20 años, vuelve a ocupar un rol estratégico en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela.
Una base con historia y cicatrices
Roosevelt Roads fue durante décadas uno de los complejos militares más grandes de Estados Unidos en el mundo. Sin embargo, tras intensas protestas ciudadanas y el impacto de accidentes mortales durante prácticas en Vieques, la Marina abandonó el lugar en 2004. Desde entonces, sus 8,000 acres han quedado en gran parte en ruinas, con edificios deteriorados y servicios básicos colapsados.
Pese a ello, la ubicación sigue siendo clave para la seguridad estadounidense en el Caribe. Según el politólogo Javier Colón Morera, “Puerto Rico siempre ha sido un punto geopolítico determinante, comparable a un ‘zapato viejo’: olvidado en el clóset, pero listo para usarse cuando se necesita”.
Ejercicios militares y presión internacional
El 7 de septiembre, el secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, visitaron Puerto Rico en medio de operativos contra el narcotráfico. Estos ejercicios se intensificaron días después de que fuerzas estadounidenses atacaran embarcaciones venezolanas presuntamente vinculadas al tráfico de drogas, dejando múltiples fallecidos.
Además de maniobras aéreas, un vehículo anfibio LCAC desembarcó en playas del sur de la isla. Según la Infantería de Marina, Puerto Rico ofrece “condiciones ideales para entrenamientos anfibios realistas y para perfeccionar habilidades de patrullaje, reconocimiento y supervivencia”.
La deuda pendiente con Ceiba
Tras la salida de la Marina, la comunidad esperaba que los terrenos impulsaran el desarrollo económico local. Sin embargo, líderes comunitarios denuncian décadas de promesas incumplidas, proyectos frustrados y planes orientados más a inversionistas extranjeros que a las necesidades de Ceiba, un municipio con más del 40% de su población bajo la línea de pobreza.
María Ávila, representante local en la Autoridad para el Redesarrollo de Roosevelt Roads, lamenta que “mientras dentro de la base había hospital, bolera, hoteles y tiendas, el pueblo de Ceiba carecía de todo eso. Nos llamaban la ‘ruta del hambre’”.
Manuel Martínez, presidente de APRODEC, coincide en que la presencia militar nunca se tradujo en prosperidad local: “Aquí hubo 1,400 edificios, pero la Marina no pagaba impuestos ni patentes. Nunca se benefició Ceiba de lo que pasaba dentro de la base”.
Planes futuros en Roosevelt Roads
Actualmente se discuten proyectos de turismo, vivienda, centros de investigación marina y hasta un puerto espacial. Sin embargo, la falta de agua potable, electricidad y financiamiento, sumada a la supervisión de la junta de control fiscal de Washington, mantiene el desarrollo en suspenso.
Mientras tanto, la reapertura de la pista para fines militares confirma que, para Washington, la vieja base de Ceiba nunca perdió su valor estratégico.





