Artista venezolano crea una “Gioconda salvadoreña” con más de 100 mil tapas recicladas en San Salvador

El mural ecológico del creador Óscar Olivares se convirtió en el más alto del mundo hecho con tapas plásticas y rinde homenaje a la mujer latinoamericana desde la histórica Colonia Zacamil.
El artista venezolano Óscar Olivares presentó en San Salvador un impactante mural inspirado en La Gioconda, elaborado con más de 100.000 tapas plásticas recicladas. La obra, instalada en la tradicional Colonia Zacamil, busca homenajear a la mujer salvadoreña y latinoamericana a través del arte y la sostenibilidad.
La pieza está inspirada en Leonardo da Vinci y su icónica pintura La Gioconda, una de las obras más reconocidas del Renacimiento. Sin embargo, Olivares adaptó la imagen al contexto salvadoreño, otorgándole un significado local y contemporáneo.
El mural más alto hecho con tapas recicladas
La obra mide 13 metros de alto por 7 de ancho y, según el propio artista, se trata del mural más alto del mundo realizado con tapas plásticas. El trabajo se completó en 12 días intensivos.
Olivares explicó que tuvo total libertad creativa para desarrollar el proyecto. En ese proceso, decidió reinterpretar La Gioconda como símbolo de un renacimiento cultural en El Salvador y en América Latina.
El mural se ubica en un edificio multifamiliar de la colonia Zacamil, una zona con más de cinco décadas de historia. El sector fue afectado por la ofensiva final de 1989 durante la guerra civil salvadoreña y posteriormente por la violencia de pandillas. Hoy, el arte urbano busca resignificar el espacio y transformar su imagen.
Arte, reciclaje y participación comunitaria
El proyecto fue impulsado por la Custom Made Stories Foundation, organización italiana que desde 2023 desarrolla intervenciones artísticas en los edificios de la zona. Su meta es intervenir 50 inmuebles antes de 2029.
Durante el proceso participaron vecinos, recicladores y colectivos ambientales. Los residentes recolectaron y limpiaron las tapas, que luego fueron instaladas una a una por el artista en la fachada del edificio 89.
Olivares decidió no cubrir las marcas comerciales ni modificar las tapas con pintura. Según explicó, la intención es mostrar que un residuo que pudo terminar en la basura o en el océano puede transformarse en una obra de gran formato con impacto social.
La iniciativa también cuenta con el apoyo del colectivo artístico Full Painting, que ha intervenido cerca de veinte fachadas en la colonia, consolidando el sector como un museo al aire libre.
Un mensaje de transformación social
Para el artista, el impacto comunitario es tan relevante como el resultado visual. Señaló que el contacto con los vecinos y su participación activa fue uno de los aspectos más valiosos del proceso.
Olivares estudió en Francia la técnica del puntillismo, lo que influyó directamente en su propuesta. Entendió que las tapas podían funcionar como pequeños puntos de color que, vistos a distancia, se fusionan para formar una imagen completa.
Hasta ahora, el creador ha realizado 46 murales con tapas plásticas. Treinta de ellos están en Venezuela y el resto en once países, incluyendo El Salvador. Su trabajo combina reciclaje, arte urbano y participación ciudadana como herramientas de transformación social.







