Dos estrategias clave para fortalecer la confianza y autoestima de los niños, según una psicóloga experta
La psicóloga del deporte Cindra Kamphoff explica cómo los adultos pueden ayudar a los niños a desarrollar confianza, resiliencia y una relación más saludable con el error desde la infancia.
Fortalecer la confianza y la autoestima en los niños es fundamental para que desarrollen independencia, seguridad personal y capacidad para enfrentar desafíos a lo largo de la vida.
Durante los primeros años de la infancia, el apoyo de los padres y adultos responsables juega un papel decisivo. La forma en que se acompañan los éxitos y los errores puede influir profundamente en la salud mental y en la resiliencia de los menores.
Así lo explicó la psicóloga del deporte Cindra Kamphoff en una entrevista con CNBC. La especialista ha trabajado como entrenadora mental con el equipo de la Minnesota Vikings y con el equipo olímpico de atletismo de Estados Unidos.
Además, es fundadora de Mentally Strong Institute, una institución dedicada a entrenar habilidades psicológicas en deportistas, líderes y organizaciones.
Según Kamphoff, cuando los niños desarrollan mayor confianza en sí mismos, es menos probable que duden constantemente de sus capacidades o que eviten expresar sus opiniones.
La especialista afirma que apoyar el desarrollo emocional de los niños desde temprano los prepara para enfrentar desafíos, aprender de sus experiencias y construir una vida más equilibrada.
A continuación, dos recomendaciones que propone para fortalecer su autoestima.
Ayudar a reconocer y manejar el “crítico interno”
Kamphoff explica que el “crítico interno” es esa voz negativa que aparece en la mente y que puede generar dudas sobre las propias capacidades.
Aunque cierto nivel de autocrítica puede ser útil para reflexionar y mejorar, cuando se vuelve constante puede afectar la motivación, la productividad y la confianza personal.
Por esta razón, la psicóloga recomienda enseñar a los niños a identificar ese diálogo interno negativo y reemplazarlo por pensamientos más realistas y constructivos.
Una herramienta simple que propone es el llamado “Medidor de la Verdad”. Consiste en hacer tres preguntas cuando aparece un pensamiento negativo:
¿Es realmente cierto?
¿Ese pensamiento me ayuda o me perjudica?
¿Qué pensamiento más útil o empoderador podría elegir ahora?
Este ejercicio ayuda a los niños a cuestionar ideas que muchas veces son exageradas o distorsionadas. También les permite aprender a observar sus pensamientos con mayor objetividad.
Kamphoff señala que los adultos pueden aplicar este mismo método en su propia vida. De esta forma, además de enseñar la herramienta, se transforman en un modelo positivo para los niños.
Enseñar que el fracaso es parte del aprendizaje
La especialista también destaca la importancia de normalizar el error.
Muchos niños pierden confianza cuando no logran los resultados que esperan o cuando enfrentan dificultades al aprender algo nuevo. En esos momentos, pueden sentirse frustrados o pensar que no son capaces.
Sin embargo, Kamphoff explica que el fracaso puede convertirse en una oportunidad valiosa para aprender.
Para trabajar esta idea propone una técnica llamada “Aprender, Quemar y Regresar”.
El primer paso consiste en identificar qué se puede aprender del error. Los padres pueden preguntar a los niños qué harían diferente la próxima vez y recordarles que cometer un error no define quiénes son.
El segundo paso es dejar atrás el error. Para ello, se puede usar una frase simbólica o un gesto físico, como sacudirse las manos, para representar que ese momento ya quedó en el pasado.
El tercer paso es regresar a una mentalidad positiva. En esta etapa se refuerzan las fortalezas del niño, sus habilidades y lo que ha aprendido de la experiencia.
De acuerdo con Kamphoff, este proceso ayuda a que los niños comprendan que equivocarse es parte natural del aprendizaje y que cada experiencia puede aportar herramientas para el futuro.





