La ofensiva rusa se estanca en Ucrania y la popularidad de Putin cae a mínimos desde el inicio de la guerra

La ofensiva militar de Rusia en Ucrania atraviesa uno de sus momentos más complejos desde 2023. Mientras el Kremlin insiste en que la victoria está cerca, los datos del campo de batalla muestran una desaceleración significativa de los avances rusos y un creciente desgaste político interno para el presidente Vladímir Putin.
Según análisis militares recientes, el ritmo actual de avance de las tropas rusas implicaría que Moscú tardaría más de 30 años en controlar completamente la región del Donbás, territorio cuya anexión total es considerada clave por el Kremlin para cerrar el conflicto.
Rusia enfrenta sus peores resultados militares desde 2023
Tras algunos avances logrados a fines de 2025, las fuerzas rusas han comenzado a perder impulso en distintos sectores del frente. Informes de Black Bird Group sostienen que en los últimos tres meses Rusia registró sus peores resultados en combate desde 2023.
El conflicto se ha transformado en una guerra dominada por drones, vigilancia aérea y ataques de precisión, reduciendo la efectividad de las ofensivas tradicionales con vehículos blindados y grandes concentraciones de tropas.
Además, Moscú sufrió dificultades tácticas tras perder acceso al sistema satelital Starlink para guiar drones, junto con restricciones internas sobre Telegram, lo que afectó las comunicaciones militares rusas.
Ucrania apuesta por desgaste y ataques estratégicos
El gobierno de Volodímir Zelensky ha reforzado su estrategia de desgaste contra Rusia, intensificando ataques contra infraestructura petrolera y objetivos logísticos dentro del territorio ruso.
El ministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, afirmó que el objetivo es elevar las pérdidas rusas hasta 50.000 soldados por mes para aumentar la presión sobre el Kremlin y obligar a negociar desde una posición de debilidad.
Las tropas rusas han debido modificar sus tácticas, utilizando pequeños grupos de infiltración a pie y motocicletas para evitar ser detectados por drones ucranianos. Sin embargo, estas operaciones han generado avances mínimos y elevadas bajas humanas.
Caída de la popularidad de Putin
El estancamiento militar comienza a impactar también en la política interna rusa. La aprobación de Putin cayó a sus niveles más bajos desde el inicio de la invasión, mientras crece el malestar por el gasto militar, los cortes de internet móvil y las dificultades económicas derivadas de la guerra.
Según estimaciones de los medios independientes rusos Mediazona y Meduza, hasta finales del año pasado Rusia acumulaba cerca de 352.000 soldados muertos, una cifra superior a las bajas sufridas por Estados Unidos durante toda la guerra de Vietnam.
Estas pérdidas han complicado el reclutamiento y aumentan las dudas sobre la capacidad del Kremlin para sostener el conflicto sin ordenar una nueva movilización masiva, una medida considerada altamente impopular.
Negociaciones estancadas y tensión internacional
Mientras tanto, las conversaciones de paz siguen bloqueadas. El principal asesor de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov, sostuvo que Rusia no retomará negociaciones serias mientras Ucrania no abandone completamente el Donbás.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump señaló recientemente que Kiev tiene menos margen de negociación, aunque Ucrania continúa rechazando cualquier cesión territorial definitiva.
En paralelo, funcionarios ucranianos advierten que Rusia podría preparar nuevas ofensivas durante la primavera y el verano boreal, aprovechando mejores condiciones climáticas para operaciones terrestres y movimientos encubiertos.







