«Pagar por no matar»: El plan de Petro para mantener a los jóvenes alejados de la violencia
En 2023, el Gobierno colombiano lanzó un programa que otorga un subsidio de 250 dólares mensuales a jóvenes de entre 14 y 28 años. La iniciativa busca evitar que estos jóvenes se involucren en grupos armados ilegales, ofreciéndoles la oportunidad de estudiar.
Franklin Mina, un joven de 27 años, creció en Buenaventura, una ciudad marcada por la violencia de pandillas. Sin embargo, gracias al subsidio, pudo evitar el crimen y montar un pequeño negocio. «Yo conozco lo que es una pistola desde niño», dice, explicando cómo este tipo de violencia afecta a los jóvenes.
El programa «Jóvenes en Paz»
El presidente Gustavo Petro anunció el programa en 2023, describiéndolo como una forma de «pagar por no matar». La iniciativa ya beneficia a casi 3.000 jóvenes en ciudades como Bogotá y Medellín, y en zonas como Cauca, dominadas por disidentes de la guerrilla FARC. Los jóvenes reciben clases sobre emprendimiento y salud mental, entre otros temas.
Para recibir el subsidio, los beneficiarios deben cumplir con ciertos requisitos, como vivir en zonas de alto riesgo y no tener antecedentes penales. Algunos opositores han criticado el programa, acusando al Gobierno de financiar a criminales. Sin embargo, el Ejecutivo ha respondido, señalando que se han corregido problemas en la plataforma de inscripción.
Historias de superación
Cristina Martínez, una joven trans de 26 años, también es beneficiaria del programa. Relata cómo otras chicas trans han sido forzadas a ocultar su identidad al ser reclutadas por bandas. Gracias al subsidio, ahora puede evitar exponerse a situaciones peligrosas para conseguir dinero.
Patricia Riascos, de 21 años, utiliza el subsidio para pagar su transporte y estudiar hotelería. Además, ayuda a su hermano menor, quien está en riesgo de involucrarse en la violencia.
Un plan para la paz
El Gobierno de Petro busca desactivar décadas de conflicto mediante el diálogo y el apoyo a los jóvenes en riesgo. Las pandillas Shottas y Espartanos, activas en Buenaventura, han prometido reducir las extorsiones como parte de las negociaciones con el Gobierno. Aunque el camino es largo, muchos de los beneficiarios ven en este programa una oportunidad para cambiar su vida.





