La ministra vocera aborda las polémicas del Poder Judicial y la percepción pública de la justicia
La Corte Suprema de Chile, a través de su ministra vocera María Soledad Melo, realizó un balance del año 2024, calificándolo como el más desafiante en sus más de 200 años de historia. Entre los temas abordados estuvieron la compra suspendida de una flota de autos Lexus y la destitución de dos ministros, Ángela Vivanco y Sergio Muñoz, acusados constitucionalmente.
«Ha sido un año duro», reconoció Melo, destacando que las controversias han afectado tanto la imagen como el funcionamiento interno del Poder Judicial. Sin embargo, aseguró que las crisis han fortalecido los criterios y procedimientos para prevenir situaciones similares en el futuro.
Percepción ciudadana y desafíos de la justicia
Melo también se refirió a la desconfianza generalizada hacia el Poder Judicial. Reconoció que la institución históricamente no ha gozado de buena evaluación ciudadana, algo inherente al sistema judicial: «Cuando resolvemos causas, hay alguien que gana y alguien que pierde».
Asimismo, señaló que muchas veces la ciudadanía confunde responsabilidades entre el Poder Judicial y otras instituciones, como el Ministerio Público. Melo destacó que los jueces deben actuar dentro de los límites que establece la ley, lo que no siempre satisface las expectativas públicas.
Respuesta a las acusaciones de corrupción y desigualdad
En respuesta a quienes critican la existencia de una justicia «para ricos y otra para pobres», Melo fue categórica: «Eso es absolutamente falso». Aclaró que las decisiones judiciales, como la concesión de medidas cautelares, se basan en los antecedentes presentados, no en intereses particulares ni sesgos sociales.
Finalmente, la vocera hizo un llamado a la ciudadanía a informarse sobre cómo funciona el sistema judicial, instando a evaluar los casos de manera individual antes de emitir juicios generales.
Fortalecimiento institucional
A pesar de los desafíos, Melo aseguró que el Poder Judicial ha tomado medidas para mejorar la transparencia y la confianza ciudadana, con la esperanza de superar un año que será recordado como uno de los más complicados en la historia reciente de la Corte Suprema.





