Trump considera extender el plazo para evitar la prohibición de TikTok en Estados Unidos
Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, anunció que “muy probablemente” otorgará una prórroga de 90 días a TikTok para que concrete un acuerdo que permita a la plataforma continuar operando en el país. La decisión final podría conocerse este lunes, día de su investidura presidencial en Washington.
Una medida bajo análisis
En declaraciones a NBC, Trump señaló que evaluar esta extensión es “lo apropiado” ante la complejidad del caso. El plazo actual, que vence este domingo, exige que ByteDance, la empresa matriz de TikTok, venda sus operaciones en Estados Unidos a una entidad no china o enfrente una prohibición total en el país.
El presidente electo advirtió que, aunque la prórroga es una posibilidad, aún no ha tomado una decisión definitiva:
“Es un problema muy grande. Tenemos que estudiarlo cuidadosamente”.
TikTok en incertidumbre
TikTok ha declarado que, sin una resolución clara antes del domingo, podría cesar sus operaciones en el país. Según la ley vigente, firmada por el presidente Joe Biden el año pasado, las plataformas de distribución de aplicaciones y los servicios de internet tendrán prohibido alojar o proporcionar acceso a TikTok en Estados Unidos a partir de la fecha límite.
Washington justifica estas medidas en la necesidad de proteger a los usuarios estadounidenses, argumentando que TikTok representa un posible riesgo de espionaje o manipulación por parte del gobierno chino. Actualmente, la aplicación cuenta con 170 millones de usuarios en Estados Unidos y mil millones a nivel mundial.
Impacto de la decisión
El futuro de TikTok en Estados Unidos ahora depende de las decisiones de la nueva administración. Aunque Trump ha mostrado disposición para intervenir, TikTok ha exigido garantías legales claras para continuar operando.
Con la popularidad que la plataforma alcanzó desde la pandemia, esta decisión no solo afecta a los usuarios, sino también a las dinámicas comerciales y de entretenimiento en el país. La respuesta del gobierno entrante podría marcar un precedente en la regulación de aplicaciones internacionales.





