Con una sólida formación académica y un bajo perfil, Francisca Ponce Pinochet se posiciona como la principal sucesora de Julio Ponce Lerou en las sociedades controladoras de SQM, mientras prepara su camino desde Canadá.
A sus 44 años, Francisca Lucía Ponce Pinochet empieza a ganar protagonismo como la heredera natural de Julio Ponce Lerou, su padre y figura clave en el mundo empresarial chileno. Nieta del exdictador Augusto Pinochet, su nombre vuelve a la escena pública tras ser vista acompañando a Ponce Lerou en un seminario organizado por el banco de inversiones BTG.
Alejado de las estructuras formales desde 2015, el expresidente de SQM se ha enfocado en preparar su sucesión. Aunque sus cuatro hijos participan en las sociedades matrices conocidas como «cascadas», es Francisca quien se perfila como la figura más cercana y activa en la gestión empresarial.
Nacida en Santiago a fines de los años 70, Francisca es licenciada en marketing por la UNIACC y complementó su formación con un diplomado en administración de empresas en la Universidad de Berkeley y un MBA en la Universidad Católica. Su interés por los negocios fue creciendo desde 2017, cuando comenzó a involucrarse activamente en las empresas familiares.
Su madre, Verónica Pinochet Hiriart, hija del Augusto Pinochet le entregó el poder para decidir sobre la aceptación de la herencia en 2021, el mismo año en que falleció Lucía Hiriart. Poco después, Francisca se trasladó a Canadá y delegó la representación legal y la administración de las sociedades familiares a Caterina Dalbora Papa, sin abandonar del todo su rol estratégico.
Discreta y reservada, Francisca evita los focos mediáticos. Se sabe que tiene pocos amigos y mantiene un perfil bajo, aunque no ha estado exenta de controversias. En 2014, presentó una demanda contra la comunidad indígena Llanquileo por la ocupación parcial del fundo El Pafu, de su propiedad en Osorno.
Además de su faceta empresarial, practica triatlón y disfruta de la nieve. Desde su residencia en Canadá, Francisca comienza a delinear su carrera en el mundo de los negocios, mientras se desarrollan las negociaciones entre Codelco y SQM para explotar el litio del Salar de Atacama hasta el año 2060.
Con esta nueva etapa, la nieta de Pinochet asume un papel relevante en el entramado empresarial chileno, llevando consigo el legado y también el peso de dos apellidos emblemáticos y controvertidos en la historia reciente del país.





