sábado 18 de julio 2026
Internacional

Por qué China y Rusia dejaron de respaldar plenamente a Nicolás Maduro

Por qué China y Rusia dejaron de respaldar plenamente a Nicolás Maduro
Por Sala de redacción
diciembre 11, 2025 - 16:00

Las actitudes de China y Rusia hacia el gobierno de Nicolás Maduro han cambiado de manera profunda. A diferencia de crisis anteriores, en esta ocasión ambas potencias solo han emitido llamados generales a la calma y a la no injerencia, mientras evitan acciones concretas que puedan interpretarse como un apoyo decidido al mandatario venezolano. El contraste con 2018 resulta evidente, cuando Moscú envió personal militar y bombarderos a Venezuela como señal de respaldo.

Un giro respecto a la alianza heredada de la era Chávez

Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, Venezuela construyó lazos estratégicos con China y Rusia para promover un orden multipolar y equilibrar la influencia de Estados Unidos. Ese vínculo se volvió crucial en 2019. Mientras Nicolás Maduro enfrentaba cuestionamientos sobre su legitimidad, Pekín y Moscú rechazaron el reconocimiento internacional del opositor Juan Guaidó y ofrecieron apoyo político, económico y militar.

Hoy la situación es distinta. Chávez dejó un marco geopolítico sólido pero el desgaste interno del país, sumado a cambios globales, ha reducido el interés de ambas potencias en involucrarse activamente en la crisis venezolana.

Una crisis sin respaldo material de sus aliados principales

Maduro enfrenta su momento más delicado en más de doce años en el poder. Sin embargo, ni China ni Rusia han mostrado intención de ir más allá de declaraciones diplomáticas. Este escenario se desarrolla mientras el gobierno de Donald Trump despliega cerca de 15.000 militares y una parte significativa de la capacidad operativa de la Armada estadounidense en el Caribe, un movimiento que Washington justifica por la lucha contra el narcotráfico.

Analistas coinciden en que Estados Unidos busca forzar un cambio político en Caracas, algo que Maduro también sostiene. Frente a ese escenario, sus antiguos aliados mantienen distancia.

Apoyo limitado y respuestas cautelosas de Moscú

Cuando se reveló que Venezuela pidió asistencia militar a Rusia para reparar aviones Sukhoi, mejorar radares y obtener misiles, el Kremlin evitó confirmar detalles. Voceros rusos reiteraron su apoyo a la soberanía venezolana, aunque sin comprometerse a ayudas materiales. Incluso cuando funcionarios rusos afirmaron que Moscú está hombro con hombro con Caracas, la postura quedó circunscrita a la diplomacia.

En comparación con 2018, cuando Rusia exhibió su respaldo de forma contundente, la respuesta actual es moderada y simbólica.

China prioriza sus intereses económicos y su relación con Estados Unidos

China tampoco ha dado señales de querer involucrarse en un conflicto que podría poner en riesgo su relación con Washington. Pekín mantiene tensiones comerciales con Estados Unidos, aunque recientes contactos entre Donald Trump y Xi Jinping abrieron espacios de negociación. Para China, apoyar activamente a Maduro significaría arriesgar avances en materia comercial sin recibir beneficios tangibles.

Los documentos filtrados por The Washington Post confirmaron que Maduro pidió mayor cooperación militar a China, especialmente en tecnología radar. Aun así, Pekín no ha dado pasos firmes en esa dirección.

El factor financiero, un motivo clave para la distancia china

Durante más de una década, China fue el principal prestamista de Venezuela, con financiamientos que alcanzaron entre 50.000 y 60.000 millones de dólares. Ese apoyo respaldó proyectos energéticos y consolidó la presencia china en América Latina. Sin embargo, el deterioro de la economía venezolana redujo el interés de Pekín en nuevos créditos. Hoy la prioridad es recuperar los préstamos otorgados, no ampliar el riesgo financiero.

Expertos señalan que China prefiere no comprometerse con un gobierno cuya permanencia luce frágil, lo cual podría afectar la relación futura con un eventual gobierno de transición.

Rusia y China enfrentan nuevas prioridades globales

Rusia concentra recursos en la guerra en Ucrania y sufre sanciones económicas que limitan su capacidad de apoyar a gobiernos aliados. China, por su parte, intenta estabilizar sus vínculos económicos con Estados Unidos. En este contexto, Venezuela se vuelve un tema secundario.

Académicos consultados consideran que ni Rusia ni China quiere arriesgar sanciones adicionales o mayores tensiones comerciales en defensa de Maduro, especialmente después de unas elecciones venezolanas con denuncias de fraude y un apoyo interno debilitado.

Un escenario donde Maduro queda políticamente aislado

El resultado electoral del año pasado, marcado por críticas y falta de transparencia, redujo aún más el respaldo internacional del gobierno venezolano. La oposición presentó actas que indicaban que el candidato opositor Edmundo González había ganado, mientras el Consejo Nacional Electoral, controlado por el oficialismo, no presentó datos completos.

Analistas concluyen que Maduro enfrenta esta crisis prácticamente solo. China y Rusia pueden criticar la intervención estadounidense, pero no están dispuestas a defenderlo de manera activa.

Un futuro incierto para la permanencia del gobierno venezolano

La situación sugiere que la supervivencia política de Maduro dependerá de su propia capacidad de resistir, sumada a la presión que decida mantener Estados Unidos, cuyo gobierno lo acusa de liderar el Cartel de los Soles, designado recientemente como organización terrorista.

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