Investigación revela cómo Rusia usa México como plataforma para espiar a Estados Unidos

Una investigación del diario The New York Times expuso cómo Rusia ha intensificado sus operaciones de espionaje contra Estados Unidos utilizando a México como un punto estratégico clave, especialmente tras la expulsión masiva de diplomáticos y agentes rusos desde países occidentales luego de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Según funcionarios estadounidenses citados por el medio, decenas de estos agentes se habrían establecido en territorio mexicano aprovechando su cercanía geográfica con Estados Unidos y un entorno con menor vigilancia en comparación con otros países aliados de Washington.
La alerta de Estados Unidos y la respuesta de México
De acuerdo con la investigación, altos cargos del gobierno del entonces presidente Joe Biden advirtieron a las autoridades mexicanas sobre la presencia de espías rusos que operaban bajo cobertura diplomática. La CIA incluso habría elaborado una lista con más de una veintena de agentes rusos identificados en México.
Sin embargo, las fuentes aseguran que las autoridades mexicanas no actuaron como esperaba Washington y rechazaron expulsar a los presuntos espías. En algunos casos, indicaron que la lista nunca habría sido recibida formalmente.
Duyane Norman, exjefe de operaciones de la CIA en América Latina hasta 2019, explicó al periódico que la ubicación de México resulta clave para este tipo de actividades. Señaló que la cercanía facilita el reclutamiento y manejo de agentes, y que Rusia puede operar allí con mayor margen de acción debido a una menor supervisión.
Antecedentes históricos del espionaje ruso en México
La investigación recuerda que las sospechas sobre espionaje ruso en México no son nuevas. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos ya había acusado la presencia de agentes soviéticos en el país con fines de inteligencia.
Incluso antes de ese periodo, se documentó que Iósif Stalin envió agentes para asesinar a León Trotsky, quien se encontraba exiliado en Ciudad de México. El dirigente soviético murió en agosto de 1940 tras ser atacado con un piolet.
El foco actual, Ucrania y la seguridad regional
Funcionarios estadounidenses sostienen que las operaciones de espionaje ruso se han intensificado desde el inicio de la guerra en Ucrania. El objetivo principal del Kremlin sería obtener información sobre el apoyo militar, político y logístico que Estados Unidos entrega al gobierno de Volodimir Zelenski, además de otros datos estratégicos.
Como parte de sus medidas, la embajada estadounidense en Ciudad de México designó en agosto de este año a su primer “observador de Rusia”, un cargo creado específicamente para monitorear las actividades de agentes rusos en el país.
Tensiones políticas y diferencias de visión
Según fuentes citadas por el Times, en Washington existe la percepción de que las negativas de México a expulsar a los presuntos espías podrían estar relacionadas con afinidades políticas dentro del partido Morena, al que pertenecen el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la actual mandataria Claudia Sheinbaum.
Consultado sobre estas afirmaciones, el partido evitó realizar comentarios. Por su parte, autoridades mexicanas minimizaron las preocupaciones expresadas por Estados Unidos.
Juan González, exdirector de asuntos del hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Biden, afirmó que México sí colaboró, pero que pudo haber hecho mucho más, asegurando que se entregaron nombres de agentes rusos con amplia experiencia en operaciones sofisticadas en Europa.
Preocupación por posibles nuevas operaciones
Otro punto que inquieta a Washington es la posibilidad de que, entre los millones de turistas estadounidenses que viajan cada año a México, haya agentes rusos que utilicen ese flujo para intercambiar información de inteligencia o recibir instrucciones para nuevas operaciones de espionaje contra Estados Unidos.
La investigación refuerza así las tensiones latentes en materia de seguridad regional y cooperación bilateral, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el reordenamiento de las redes de inteligencia global.







