Zoe Saldaña reflexiona sobre Avatar 3 y su conexión con la experiencia humana

La actriz asegura que la tercera entrega de la saga de James Cameron aborda temas universales como el duelo, la familia y la pertenencia, con los que el público puede identificarse más allá del mundo de Pandora.
Zoe Saldaña vive uno de los momentos más destacados de su carrera. Tras despedirse del universo Marvel, protagonizar una ambiciosa serie de espionaje y ganar su primer Oscar por Emilia Pérez en 2024, la actriz vuelve a uno de los proyectos más decisivos de su trayectoria, Avatar: Fuego y cenizas, la tercera entrega de la saga creada por James Cameron, que se estrena este jueves 18 de diciembre en los cines chilenos.
La franquicia Avatar ha acompañado a Saldaña durante casi dos décadas, desde el estreno de la primera película en 2009 hasta su consolidación como uno de los fenómenos cinematográficos más exitosos del siglo XXI. En esta nueva entrega, la actriz retoma el papel de Neytiri, ahora marcada por el dolor tras la muerte de su hijo mayor, un hecho que redefine sus motivaciones y tensiones familiares.
Una Neytiri más vulnerable y marcada por el duelo
En Avatar 3, Neytiri enfrenta un profundo proceso de pérdida y rabia. El duelo la empuja hacia un deseo de venganza que choca con la postura de su esposo, Jake Sully, quien teme que ese camino solo conduzca a una espiral de violencia que ponga en riesgo a toda la familia.
La historia muestra a los Sully desplazados, sin un hogar estable, obligados a cruzarse con nuevos clanes Na’vi, entre ellos el liderado por Varang, un grupo asociado al fuego y alejado de la espiritualidad tradicional de Eywa.
Nuevos personajes y una mirada más compleja del conflicto
La líder de este clan, interpretada por Oona Chaplin, introduce una dimensión distinta dentro del universo Avatar. Según Saldaña, uno de los aspectos más atractivos del personaje es que representa una desviación interna dentro del propio mundo Na’vi, no una amenaza externa.
La actriz destaca que Cameron busca comprender las motivaciones profundas de cada figura, incluso de aquellas que parecen antagonistas. En su visión, el director no construye personajes desde una lógica de buenos y malos, sino desde la complejidad humana.
El sello de James Cameron y sus personajes femeninos
Saldaña también vincula Avatar con una línea histórica en la filmografía de Cameron, marcada por personajes femeninos fuertes y complejos. Desde Sarah Connor y Ellen Ripley hasta Rose en Titanic y Neytiri, la actriz subraya que el cineasta retrata al ser humano más allá del género, explorando virtudes, contradicciones y procesos emocionales profundos.
Una historia fantástica con raíces universales
Para la protagonista, uno de los grandes logros de Avatar: Fuego y cenizas es su capacidad de conectar con problemas actuales, pese a estar ambientada en un mundo ficticio. Saldaña afirma que los temas centrales de la película reflejan inquietudes universales.
Habla de familias que buscan refugio, de personas que no sienten pertenencia, de padres que proyectan expectativas sobre sus hijos y de madres que viven en constante preocupación por el futuro. Elementos que, según ella, hacen que el público pueda verse reflejado en la familia Sully.
“Como raza humana, nos podemos identificar con todos los temas de esta película”, sostiene la actriz, convencida de que esa cercanía emocional será uno de los aspectos más poderosos de esta nueva entrega.







