El presidente electo José Antonio Kast comenzó a delinear una de sus primeras definiciones en política exterior, decidir si respaldará o no la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas, el máximo cargo del organismo internacional. La determinación, aunque fue impulsada por el actual gobierno de Gabriel Boric, deberá ser gestionada y defendida por la próxima administración a partir de marzo.
La evaluación se produce en medio del viaje de Kast a Argentina, donde sostuvo reuniones oficiales y confirmó que solicitó un encuentro con la expresidenta, el cual podría concretarse antes de Navidad, aunque desde el entorno de Bachelet advierten que su agenda está copada durante esta semana.
Una decisión marcada por el interés nacional
Kast ha sido enfático en que su postura no será automática ni ideológica. Según ha señalado públicamente, el respaldo dependerá exclusivamente de lo que considere más conveniente para Chile.
Desde su equipo recalcan que el análisis será autónomo y se tomará tras evaluar distintos antecedentes, tanto internos como internacionales. El propio presidente electo ha señalado que no está dispuesto a exponer a una expresidenta a una postulación sin reales posibilidades de éxito.
El programa y la agenda internacional de Bachelet
Uno de los principales factores que analiza el equipo de Kast es el programa con el que Michelle Bachelet buscaría llegar a la Secretaría General de la ONU. En el entorno republicano existe preocupación por que su candidatura pueda representar una agenda considerada demasiado progresista, especialmente en temas sensibles como seguridad e inmigración.
Desde ese sector sostienen que la crisis migratoria en el continente debe ser abordada con un enfoque claro y firme, y que ese punto será clave al momento de evaluar un eventual apoyo.
El rol de las potencias con poder de veto
Otro elemento central es la postura de los países con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. En el equipo de Kast advierten que no respaldarán una candidatura que no cuente con proyecciones reales de éxito o que pueda tensionar las relaciones con socios estratégicos, en particular Estados Unidos.
El propio Kast planteó que el respaldo de Chile debe ir acompañado de una estrategia diplomática sólida que garantice opciones reales de triunfo.
El impacto político interno y el Congreso
Más allá del escenario internacional, también se considera el impacto político interno. Algunos sectores estiman relevante llegar al 11 de marzo con una relación institucional ordenada con el actual oficialismo, especialmente en el Congreso.
En ese contexto, un eventual rechazo a la candidatura de Bachelet podría afectar el clima político y las negociaciones legislativas durante los primeros meses del nuevo gobierno.
Opiniones desde la oposición y el oficialismo
Desde la oposición, el diputado de Renovación Nacional Diego Schalper planteó que el país aún desconoce el programa de Bachelet y llamó a que la expresidenta exponga sus lineamientos ante el Congreso, señalando que esta definición debe ser una política de Estado y no solo una decisión presidencial.
En tanto, el diputado de Evópoli Jorge Guzmán valoró la instancia de diálogo y afirmó que el respaldo debe evaluarse desde la perspectiva del interés nacional, apoyando la candidatura si resulta beneficiosa para Chile.
Resquemores en el mundo republicano
Al interior del Partido Republicano persisten reparos. Algunos dirigentes no vieron con buenos ojos la reunión que sostuvo Bachelet con la excandidata oficialista Jeannette Jara antes de la segunda vuelta presidencial, interpretándola como una señal de una candidatura asociada a un solo sector político.
Por ahora, en el entorno de Kast recalcan que la decisión final se tomará tras el eventual encuentro con la expresidenta y una vez analizados todos los escenarios diplomáticos y políticos.





