Anuncio de Trump sobre la captura de Maduro provoca reacciones globales y aumenta la tensión en Caracas

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la supuesta captura y salida de Nicolás Maduro de Venezuela generó una ola inmediata de reacciones internacionales, en medio de un escenario de alta incertidumbre política y militar en Caracas.
Mientras Washington celebró la operación, el gobierno venezolano aseguró desconocer el paradero del mandatario. Al mismo tiempo, países aliados y líderes regionales expresaron posturas opuestas, que van desde la condena absoluta hasta el respaldo explícito a la acción estadounidense.
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, reconoció públicamente que el régimen no tiene información clara sobre el paradero de Maduro ni de la primera dama, Cilia Flores. En una declaración oficial, exigió a la Casa Blanca una “prueba de vida inmediata” y acusó a Estados Unidos de actuar motivado por intereses energéticos.
Rodríguez afirmó que se activaron los planes de defensa nacional y aseguró que se están cumpliendo instrucciones previas de Maduro para desplegar a la milicia y movilizar a la población en las calles, en respuesta a lo que calificó como una agresión externa.
La noticia profundizó la polarización política en América Latina. Desde Colombia, el presidente Gustavo Petro expresó su profunda preocupación por las explosiones registradas en Caracas y solicitó una reunión urgente tanto de la Organización de Estados Americanos como de las Naciones Unidas. El mandatario advirtió sobre una escalada peligrosa y describió la situación como una actividad aérea inusual sobre la capital venezolana.
En una postura opuesta, el presidente de Argentina, Javier Milei, reaccionó con un mensaje en la red social X que fue interpretado como un respaldo implícito a la operación. “La libertad avanza. Viva la libertad, carajo”, escribió, sin mencionar directamente a Venezuela.
Desde Europa, el líder del partido español VOX, Santiago Abascal, celebró el anuncio de Trump y afirmó que “el mundo es hoy un poco más libre”. Además, utilizó el episodio para criticar al gobierno de Pedro Sánchez, sugiriendo que una eventual caída del chavismo afectaría a sectores políticos afines en España.
En contraste, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, condenó con dureza la acción estadounidense. Calificó los hechos como “terrorismo de Estado” y llamó a una reacción urgente de la comunidad internacional para frenar lo que consideró una violación grave de la soberanía venezolana.
Fuera de la región, Rusia también fijó posición. La Cancillería rusa emitió un comunicado en el que condenó la “agresión armada” de Estados Unidos, calificó los argumentos de Washington como infundados y advirtió sobre el riesgo de una escalada mayor. Moscú insistió en la necesidad del diálogo y defendió el derecho de Venezuela a decidir su futuro sin intervención militar externa.
La Unión Europea adoptó un tono más cauteloso. La Alta Representante para la Política Exterior, Kaja Kallas, señaló tras conversar con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que Nicolás Maduro carece de legitimidad democrática. Sin embargo, llamó a la moderación, al respeto del derecho internacional y subrayó que la prioridad inmediata es garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos en la región.







