Dormir de forma regular podría reducir hasta en 45 por ciento el riesgo de demencia
Dormir bien aparece como una de las claves más efectivas para proteger la salud cerebral
La demencia suele asociarse al envejecimiento, pero nuevas evidencias científicas indican que ciertos hábitos cotidianos pueden influir de manera decisiva en la prevención de esta enfermedad. Un estudio reciente sugiere que mantener un sueño regular y de calidad podría reducir el riesgo de padecer demencia casi a la mitad.
La investigación fue realizada por la profesora Eef Hogervorst, especialista en biología psicológica, quien analizó durante tres años los hábitos diarios de más de 2.000 adultos mayores con una edad promedio de 79 años. El objetivo fue identificar factores modificables que ayudaran a prevenir el deterioro cognitivo asociado a la vejez.
De acuerdo con el Ministerio de Salud de Chile, la demencia es una condición adquirida y crónica caracterizada por el deterioro de funciones cerebrales, acompañada de síntomas cognitivos, psicológicos y cambios conductuales que afectan la autonomía de las personas. Si bien la edad y la genética son factores de riesgo relevantes, no son los únicos elementos involucrados.
El estudio, difundido a través de The Conversation, concluyó que las personas que mantenían horarios de sueño estables y un ciclo de descanso bien definido presentaban entre un 30 y un 45 por ciento menos de riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes tenían patrones de sueño irregulares.
El rol del ciclo circadiano en la salud cerebral
El ciclo circadiano es el reloj biológico interno que regula procesos físicos, mentales y conductuales en períodos de 24 horas, incluido el sueño. Según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, alterar este sistema puede debilitar el sistema inmunológico y provocar trastornos cognitivos, metabólicos, emocionales y del sueño.
La investigación de Hogervorst puso especial atención en los problemas para dormir y su impacto en la salud cerebral. Los resultados mostraron que la regularidad en los horarios de descanso es fundamental para mantener el correcto funcionamiento del reloj biológico y proteger el cerebro a largo plazo.
Actividad física y prevención de la demencia
El estudio también subraya la importancia del ejercicio físico como complemento del buen dormir. La actividad física regular ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes tipo II, la hipertensión, el colesterol alto, la obesidad y la depresión, todas ellas asociadas a un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
La especialista recomienda realizar ejercicio moderado durante al menos 30 minutos al día, idealmente al aire libre y antes del mediodía. Esta práctica no solo contribuye a la salud cardiovascular y metabólica, sino que también favorece un descanso nocturno más profundo y reparador.
Salud mental, estilo de vida y descanso
Además del sueño y el ejercicio, el estudio destaca la influencia de otros hábitos diarios. El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, las dietas ricas en alimentos ultraprocesados y la exposición constante al estrés se relacionan directamente con trastornos del sueño y, de manera indirecta, con un mayor riesgo de demencia.
La falta de actividades recreativas y de ocio también aparece como un factor negativo, ya que afecta el bienestar emocional y la calidad del descanso. Los expertos coinciden en que la prevención de la demencia requiere un enfoque integral, donde el sueño, la alimentación, la actividad física y la salud mental se refuercen mutuamente.
En este contexto, mantener rutinas de sueño estables se perfila como una de las decisiones cotidianas más simples y efectivas para cuidar la salud cerebral y reducir el riesgo de demencia a lo largo del tiempo.





