Cuando una picadura se vuelve mortal, qué es el shock anafiláctico que afectó a Marta Larraechea
Especialistas explican por qué una picadura de abeja, generalmente inofensiva, puede transformarse en una emergencia vital en casos excepcionales como el de la ex primera dama Marta Larraechea.
La hospitalización de Marta Larraechea, esposa del expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, tras una picadura de abeja generó preocupación y abrió preguntas sobre los riesgos reales de este tipo de incidentes. Lo que comenzó como una lesión aparentemente menor derivó en un cuadro de shock anafiláctico severo que habría desencadenado un paro cardiorrespiratorio.
El episodio ocurrió mientras Larraechea se encontraba de vacaciones en la Quinta Región. Inicialmente fue atendida en un centro de salud local, pero debido a la gravedad del cuadro, debió ser trasladada en helicóptero hasta la Clínica Alemana en Santiago.
Según explican especialistas, se trata de un desenlace extremadamente poco frecuente. Mario Ardiles, jefe técnico de Urgencias de Clínica Dávila, señala que la mayoría de las picaduras de insectos provoca solo reacciones locales. “Entre un 30 y un 60 por ciento de las picaduras generan reacciones cutáneas leves. Las anafilaxias severas representan apenas entre un 0,3 y un 0,8 por ciento, y de estas, menos del uno por ciento puede evolucionar a un paro cardiorrespiratorio”, detalla.
El médico añade que factores ambientales como el aumento de la temperatura y la humedad favorecen una mayor presencia de insectos, lo que incrementa la frecuencia de picaduras durante el verano. Sin embargo, solo una minoría de los casos requiere atención de urgencia. Las picaduras de abejas y algunas arañas son las que generan mayor preocupación desde el punto de vista médico.
¿Qué ocurre en una reacción alérgica grave? El veneno de la abeja puede provocar una amplia gama de respuestas. En la mayoría de las personas causa dolor punzante, enrojecimiento e hinchazón localizada. No obstante, en individuos sensibilizados, puede desencadenar una reacción alérgica sistémica conocida como anafilaxia.
Durante una anafilaxia aparecen síntomas como dificultad para respirar, inflamación de la garganta, urticaria generalizada y mareos. En los cuadros más severos se produce un shock anafiláctico, caracterizado por una caída brusca de la presión arterial, compromiso de la circulación y riesgo vital inmediato.
Pablo Herrera, inmunólogo y jefe del Centro de Alergias de Clínica Las Condes, explica que existen señales de alerta tempranas que no deben ignorarse. Entre ellas menciona picazón súbita generalizada, enrojecimiento intenso de la piel, picazón en palmas de manos, plantas de los pies o nuca, además de un sabor metálico en la boca.
También advierte sobre síntomas respiratorios de inicio brusco, como congestión nasal intensa, rinorrea abundante, dificultad para respirar, tos persistente o cambios en la voz. “Estos signos pueden anticipar una anafilaxia y requieren consulta médica inmediata”, subraya.
Riesgo de recurrencia y prevención Los especialistas coinciden en que las personas que ya han presentado una reacción alérgica significativa a una picadura tienen mayor riesgo de repetir el episodio o incluso de desarrollar una reacción más grave ante nuevas exposiciones.
Por esta razón, se recomienda que estos pacientes cuenten siempre con un autoinyector de epinefrina, medicamento que permite frenar la reacción anafiláctica y ganar tiempo vital hasta recibir atención médica. Su uso debe ser indicado y explicado por un profesional de la salud.
Cómo una alergia puede llevar a un paro cardíaco Aníbal Zamorano, cardiólogo jefe de la Unidad Coronaria de Clínica Santa María, explica que el shock anafiláctico implica la liberación masiva de mediadores inflamatorios al torrente sanguíneo. Esto provoca una vasodilatación generalizada y una caída abrupta de la presión arterial.
“Ese colapso circulatorio puede llevar a un paro cardiorrespiratorio. En personas con enfermedades previas o factores de riesgo cardiovascular, incluso puede desencadenar un infarto agudo al miocardio”, advierte el especialista.
El caso de Marta Larraechea, aunque excepcional, pone en evidencia que las reacciones alérgicas graves existen y que reconocer los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación o una consecuencia fatal.





