Rey Carlos ofrece cooperación total a la policía por nuevas revelaciones que vinculan al príncipe Andrés con Jeffrey Epstein

Nuevos documentos difundidos en Estados Unidos reactivan el escándalo y presionan a la monarquía británica en medio de una crisis institucional.
El rey Carlos III manifestó su disposición a colaborar con la policía británica tras la aparición de nuevos antecedentes que vuelven a vincular al príncipe Andrés con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Las revelaciones han reactivado una de las crisis más delicadas que ha enfrentado la monarquía británica en los últimos años.
La postura del monarca surge luego de la publicación de una nueva serie de archivos de Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Según esos documentos, Andrew Mountbatten-Windsor habría compartido información confidencial con Epstein en 2010, cuando aún ejercía como enviado comercial del Reino Unido.
Los archivos indican que el entonces príncipe envió a Epstein detalles de viajes oficiales y reportes posteriores a visitas realizadas a Asia, incluyendo Vietnam, Singapur y Hong Kong. Parte de esa información había sido elaborada por su asesor especial de la época, Amit Patel, y luego incorporada en informes financieros de la familia real.
A raíz de estos antecedentes, Graham Smith, director ejecutivo del grupo antimonárquico Republic, informó que presentó una denuncia ante la policía por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público y una posible vulneración de la Ley de Secretos Oficiales. La policía de Thames Valley confirmó que recibió el informe y que actualmente evalúa la información conforme a sus procedimientos habituales.
Desde el Palacio de Buckingham, un portavoz señaló que el rey Carlos ha dejado clara, tanto con palabras como con acciones sin precedentes, su profunda preocupación por las acusaciones que continúan surgiendo en torno a la conducta de Mountbatten-Windsor. Añadió que, si la policía se comunica con la Casa Real, el monarca está dispuesto a brindar su apoyo institucional.
El príncipe Andrés ha negado anteriormente cualquier irregularidad relacionada con Epstein y, hasta ahora, no ha respondido públicamente a las nuevas acusaciones. CNN informó que intentó contactarlo para solicitar comentarios, sin obtener respuesta.
El caso también ha afectado a otras figuras de la vida pública británica. En los últimos días, el exembajador del Reino Unido en Estados Unidos, Peter Mandelson, renunció a la Cámara de los Lores luego de que documentos sugirieran que compartió información gubernamental sensible con Epstein tras la crisis financiera de 2008. Como parte de una investigación por presunta mala conducta en cargos públicos, la policía británica allanó dos propiedades vinculadas a Mandelson.
Mountbatten-Windsor fue nombrado enviado comercial en 2001 y renunció al cargo en 2011, en medio de crecientes críticas por su relación con Epstein. Aunque los enviados comerciales no son considerados funcionarios públicos en el Reino Unido, su función implica un deber permanente de confidencialidad respecto de la información sensible, comercial o política recibida durante el ejercicio del cargo, incluso después de finalizado su mandato.
Entre los correos electrónicos revelados figura uno de octubre de 2010, en el que Epstein solicita detalles de un viaje del príncipe a Asia. En otro mensaje, enviado en diciembre del mismo año, Mountbatten-Windsor le remite lo que describe como un informe confidencial sobre oportunidades de inversión vinculadas a la reconstrucción de la provincia de Helmand, en Afganistán, donde en ese momento operaban tropas británicas.
Las nuevas revelaciones se conocen poco después de que el príncipe Andrés dejara su residencia en Windsor, en las afueras de Londres. Desde el Palacio de Kensington, un portavoz indicó que el Príncipe y la Princesa de Gales están profundamente preocupados por el contenido de los documentos recientemente publicados y que su atención sigue centrada en las víctimas, sin mencionar directamente al príncipe Andrés.







