China activa alerta energética tras amenaza de cierre del estrecho de Ormuz
La posible interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz encendió las alarmas en China, el mayor importador de petróleo del mundo. El país asiático depende en gran medida del crudo iraní, por lo que cualquier bloqueo en esa ruta estratégica podría afectar su estabilidad económica.
El gobierno chino advirtió que tomará todas las medidas necesarias para proteger su seguridad energética. También llamó a garantizar un suministro estable y sin interrupciones, en medio de la creciente tensión militar en Oriente Medio.
Un paso clave para el petróleo mundial
Por el estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del petróleo global y una proporción similar del gas natural licuado. Es uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Una alteración prolongada impactaría de inmediato en los precios internacionales del crudo y en los mercados financieros.
En los últimos días, el petróleo Brent superó los 82 dólares por barril, tras registrar fuertes alzas. La reacción refleja el temor de los inversionistas ante una posible interrupción del suministro.
Dependencia energética y vínculo con Irán
China compra más del 80% del petróleo que exporta Irán. Ese suministro es clave para su industria y su crecimiento económico. La relación energética entre ambos países se ha fortalecido en los últimos años, incluso bajo sanciones internacionales.
Ante este escenario, Beijing reiteró su oposición al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y pidió evitar acciones que pongan en riesgo la estabilidad regional.
Impacto en bolsas y economía global
La incertidumbre también golpeó a los mercados bursátiles. Varias bolsas europeas registraron caídas superiores al 2%. En Asia, los descensos fueron aún más pronunciados, especialmente en países altamente dependientes de la importación de energía.
El alcance del impacto dependerá de la duración del conflicto. Si la tensión se prolonga, los precios del combustible podrían trasladarse a consumidores y empresas en distintas regiones del mundo.
Para China, el desafío es inmediato. Necesita asegurar su abastecimiento y, al mismo tiempo, evitar que una crisis prolongada afecte su economía y su posición en el comercio internacional.





