sábado 18 de julio 2026
Internacional

Hasta 500 metros bajo tierra: así son las bases secretas de misiles de Irán

Hasta 500 metros bajo tierra: así son las bases secretas de misiles de Irán
Por Sala de redacción
marzo 17, 2026 - 00:52

Irán ha construido durante años una extensa red de bases militares subterráneas para proteger su arsenal de misiles. Estas instalaciones, conocidas como “ciudades misil”, se encuentran ocultas bajo montañas y representan uno de los pilares estratégicos de defensa del país frente a posibles ataques de sus adversarios.

La estrategia militar de Irán ha encontrado en su compleja geografía un aliado clave para preservar su capacidad de disuasión. Aprovechando cadenas montañosas y zonas remotas, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha desarrollado una extensa red de instalaciones subterráneas destinadas a resguardar y operar misiles balísticos y de crucero.

Estas bases, conocidas como “ciudades misil”, funcionan como complejos militares completos. En su interior se almacenan, mantienen y preparan proyectiles, además de drones y sistemas de defensa antiaérea. La existencia de estas instalaciones representa un desafío directo para la superioridad aérea de países como Israel y preocupa a potencias occidentales.

Las imágenes difundidas por autoridades iraníes muestran largos túneles donde decenas de camiones lanzadores permanecen alineados y listos para entrar en acción en caso de conflicto. Esta capacidad permite al país mantener operativa gran parte de su arsenal incluso frente a ataques en superficie.

Uno de los elementos más llamativos es la profundidad de estas estructuras. De acuerdo con fuentes militares iraníes, algunos túneles se encuentran hasta a 500 metros bajo la roca y están reforzados con múltiples capas de hormigón. Esta configuración dificulta seriamente su destrucción mediante bombardeos convencionales.

Dentro de estas bases se almacenan misiles como el Sejjil, el Emad y el Kheibar Shekan. Algunos de estos proyectiles tienen un alcance cercano a los 2.000 kilómetros, suficiente para impactar objetivos estratégicos en gran parte de Medio Oriente.

La ubicación exacta de muchas de estas instalaciones permanece en secreto, lo que obliga a servicios de inteligencia extranjeros a dedicar importantes recursos para intentar localizarlas. Sin información precisa, incluso las bombas antibúnker utilizadas por la aviación moderna tienen pocas probabilidades de neutralizar completamente estas infraestructuras.

En Occidente también existe preocupación por la eventual relación entre estas bases y el programa nuclear iraní. Aunque los misiles actualmente desplegados transportan cargas convencionales, modelos como el Shahab-3 o el Khorramshahr podrían convertirse en vectores capaces de transportar una eventual ojiva nuclear.

Esta ambigüedad estratégica refuerza las tensiones en la región y explica por qué Israel mantiene una política de ataques preventivos contra instalaciones militares iraníes. El objetivo, según analistas, no solo sería limitar la capacidad inmediata de respuesta de Teherán, sino también frenar cualquier avance que pueda acercarlo al desarrollo de armas nucleares.

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