Este domingo comenzó el apagado del alto horno de la Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH), marcando el fin de 74 años de producción de acero en la histórica planta ubicada en Talcahuano, región del Bío Bío. El proceso de cierre afectará tanto a la acería como a la colada continua, y se espera que el último trabajador abandone la planta el 31 de octubre de este año.
Fernando Orellana, presidente del sindicato N° 2 de la compañía, indicó que el apagado del horno generará emisiones inusuales, visibles y audibles, durante la madrugada de este lunes. «Una vez apagado el alto horno, no habrá más acero para procesar», señaló, confirmando que Huachipato dejará de operar definitivamente para esa fecha.
La planta siderúrgica fue un pilar en el desarrollo industrial de la región del Bío Bío, generando un importante impacto económico y social. El alcalde de Talcahuano, Henry Campos, destacó que Huachipato permitió la creación de un cordón industrial que contribuyó al crecimiento del país. Sin embargo, señaló la necesidad de impulsar nuevos proyectos, como la producción de acero verde, para revitalizar la economía local.
El cierre de Huachipato afecta a más de 20 mil empleos, tanto directos como indirectos, lo que representa un alto costo para la comunidad. El senador Gastón Saavedra criticó la decisión de la empresa, afirmando que se optó por «el camino más fácil» a pesar de las medidas gubernamentales para proteger la industria del acero.
Por su parte, el gerente general de la compañía, Jean Paul Sauré, agradeció a los trabajadores por su dedicación durante este difícil proceso y reconoció que las condiciones del mercado mundial del acero hicieron inevitable el cierre. A pesar de los esfuerzos por evitarlo, Huachipato no pudo continuar soportando las pérdidas acumuladas durante los últimos años.
Con el cierre de la planta, se cierra un capítulo clave en la historia industrial del país, con la esperanza de que en el futuro surjan nuevas oportunidades para la región del Bío Bío.





