La reciente designación de Diego Vela como representante chileno ante la OCDE en París ha desatado sorpresa y malestar tanto en el Ministerio de Hacienda como en el Parlamento. La decisión ha llevado al traslado de una de las consejeras de la OCDE al Banco Mundial en EE.UU, generando controversia.
Vela, quien fue presidente de Revolución Democrática hasta el 1 de julio, es conocido por su cercanía con el exministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson. Esta polémica, ejecutada por el ministro de Hacienda Mario Marcel, ha sido atribuida al Presidente Gabriel Boric y ha intensificado las acusaciones de «amiguismo».
Críticas de la Oposición
El diputado Diego Schalper (RN) criticó el nombramiento, señalando que el gobierno, que ha prometido acabar con el «pitutismo» y promover la meritocracia, no tiene argumentos para justificar el reemplazo de una funcionaria competente por Vela. Schalper recordó el compromiso del Presidente Boric con la meritocracia y expresó escepticismo sobre la idoneidad de Vela para el cargo.
El diputado Stephan Schubert (Partido Republicano) acusó al Presidente Boric de colocar a sus amigos en cargos importantes, en este caso, a un conocido cercano al exministro Jackson. Schubert lamentó que Boric, quien llegó al poder prometiendo erradicar el nepotismo, esté aparentemente promoviendo prácticas contrarias a sus promesas.
La diputada Catalina del Real (Partido Republicano) también criticó el nombramiento, sugiriendo que Boric está utilizando la política exterior como un medio para recompensar a amigos, en lugar de basarse en méritos.
Respuesta del Gobierno
En respuesta a las críticas, la vocera de Gobierno, Camila Vallejo, explicó que Hernán Friggolet, actual representante de Chile ante la OCDE, es quien define su equipo de colaboración. Vallejo destacó que el nombramiento cumple con los estándares requeridos para las tareas de interés internacional y nacional.





