La reciente decisión de suspender el proyecto de almacenamiento de energía de Colbún, valorado en US$ 1.400 millones, ha generado una gran controversia dentro del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Tras la decisión del SEA regional de Antofagasta de dar término anticipado a la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto, la empresa presentó un recurso que fue rechazado, lo que llevó a Colbún a suspender el desarrollo de la iniciativa.
En respuesta, la directora ejecutiva del SEA, Valentina Durán, solicitó la renuncia del director regional de Antofagasta, Ramón Guajardo, una medida que ha causado indignación entre los trabajadores del organismo. La Asociación de Funcionarios del SEA ha señalado que la decisión de terminar la EIA fue tomada siguiendo las directrices de la dirección ejecutiva y no solo del director regional, lo que contradice las afirmaciones públicas que lo responsabilizan directamente.
La situación se complica aún más con la denuncia de que Guajardo y su equipo recibieron reconocimientos por su gestión apenas unos meses antes, lo que plantea dudas sobre los motivos reales detrás de su destitución.
Este conflicto deja entrever tensiones internas en el SEA y resalta la complejidad del proceso de evaluación ambiental en grandes proyectos de inversión, mientras Colbún evalúa los próximos pasos para su proyecto de almacenamiento de energía.





