Rodrigo Duterte confiesa uso de “escuadrón de la muerte” compuesto por criminales para enfrentar la delincuencia en Filipinas
El ex presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, declaró ante el Senado que, durante su periodo como alcalde de Davao, mantuvo un “escuadrón de la muerte” conformado por criminales que se encargaba de eliminar a otros delincuentes. A sus 79 años y en su primera aparición pública desde que dejó la presidencia en 2022, Duterte explicó que este grupo estaba compuesto por siete “gánsteres” en lugar de policías.
Duterte negó haber autorizado a la policía para ejecutar a sospechosos durante su mandato como presidente, que abarcó de 2016 a 2022. Esta declaración surge en el contexto de una investigación del Senado sobre las miles de muertes vinculadas a su campaña contra el narcotráfico, la cual es examinada por la Corte Penal Internacional por posibles crímenes de lesa humanidad.
Durante la audiencia, el senador Aquilino Pimentel III y la senadora Risa Hontiveros intentaron obtener más detalles de Duterte, quien solo respondió que estaría dispuesto a asumir la responsabilidad por las muertes ocurridas mientras fue presidente. También preguntó a sus antiguos jefes de la policía, incluido el actual senador Ronald Dela Rosa, si alguna vez les ordenó matar a un criminal, a lo que respondieron que no.
La ex senadora Leila de Lima, una crítica de Duterte que investigó previamente las ejecuciones extrajudiciales en Davao, afirmó que hay pruebas suficientes para procesar al ex mandatario. De Lima, quien fue encarcelada durante la presidencia de Duterte bajo cargos de narcotráfico que siempre consideró fabricados, fue absuelta el año pasado tras pasar más de seis años en prisión.
Duterte, conocido por sus comentarios controvertidos y su postura de mano dura contra el crimen, se mostró desafiante, advirtiendo que si tuviera otra oportunidad, continuaría su lucha contra los narcotraficantes. Activistas de derechos humanos han descrito su gobierno como una “calamidad” para los derechos humanos debido a las numerosas muertes y los ataques contra medios, la Iglesia católica y sus críticos.





