Angela Merkel revela secretos del poder: de Putin y su perro a sus tensos encuentros con Trump
Angela Merkel, quien lideró Alemania durante 16 años, explora en su autobiografía Libertad experiencias clave de su vida política. En el libro, que será publicado el próximo martes, la ex canciller revela episodios que marcaron su carrera, desde estrategias intimidatorias de Vladimir Putin hasta la compleja dinámica con Donald Trump.
Putin y el incidente con su perro
Merkel recuerda cómo, durante una reunión en 2007 en Sochi, el presidente ruso Vladimir Putin dejó entrar a su labrador, Koni, a pesar de saber que ella temía a los perros tras haber sido mordida en 1995. Mientras el animal deambulaba cerca, Putin observaba divertido.
“¿Quería simplemente ver cómo reacciona una persona en apuros? ¿Era una pequeña demostración de poder?”, se pregunta Merkel en sus memorias. Aunque intentó mantener la calma, interpretó el gesto como un mensaje calculado para mostrar dominancia.
El encuentro de 2007 no fue la primera vez que Putin utilizó la situación a su favor. En 2006, durante otra reunión en Moscú, había respetado la solicitud de no llevar perros, pero entregó a Merkel un gran perro de peluche como «broma».
Advertencias de Putin sobre su futuro político
Merkel también revela que Putin le confió sus planes de perpetuarse en el poder durante un viaje en Siberia en 2006. Le mencionó cómo, tras cumplir dos mandatos, podría regresar a la presidencia después de una breve pausa, una estrategia que concretó en 2012 al retomar el cargo.
Putin expresaba abiertamente su descontento con la caída de la Unión Soviética, que consideraba «la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX», y criticaba los sistemas de defensa de EE. UU. en Europa del Este, recordando su enfoque expansionista.
Relación con Donald Trump: una constante competencia
En sus memorias, Merkel describe al ex presidente Donald Trump como un desafío para el multilateralismo y una figura que transformaba cada encuentro en una competición. En su primera visita a la Casa Blanca en 2017, un incidente capturó la tensión entre ambos: al sugerir un apretón de manos para los fotógrafos, Trump la ignoró deliberadamente.
Merkel interpretó ese gesto como parte de una estrategia calculada y destacó que las reuniones con Trump eran siempre una lucha por el control. Según la ex canciller, Trump buscaba detalles para explotarlos a su favor, en un esfuerzo constante por reafirmar su posición.
La búsqueda de equilibrio
Ante los desafíos de tratar con líderes de estilos opuestos, Merkel admite que buscó orientación en lugares inesperados. En 2017, durante una visita al Vaticano, consultó al papa Francisco sobre cómo gestionar estas diferencias. El pontífice le aconsejó encontrar un balance entre flexibilidad y firmeza: “Doblarse, pero sin romperse”.





