Fin del gas ruso barato en la Unión Europea: Corte de tránsito por Ucrania marca una nueva era
El tránsito de gas ruso hacia la Unión Europea a través de Ucrania ha llegado a su fin. El acuerdo que lo permitía expiró el 1 de enero de 2025, marcando el cierre de una era que duró décadas.
Impacto en Europa
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirmó que su país no permitiría que Rusia siga lucrando «con nuestra sangre». Por su parte, la Comisión Europea aseguró que los estados miembros están preparados para afrontar el cambio. Sin embargo, Moldavia, que no pertenece a la UE, ya enfrenta problemas de suministro.
A pesar de la disminución del gas ruso en Europa desde 2022, algunos países como Austria y Eslovaquia siguen dependiendo en parte de estos suministros.
Tensión en la región
Eslovaquia, el principal punto de entrada del gas ruso a la UE, enfrenta ahora un aumento de costos por rutas alternativas. Su primer ministro, Robert Fico, advirtió sobre «consecuencias drásticas» para los países de la UE, aunque Rusia también pierde un mercado importante.
Polonia, en contraste, calificó el corte como una victoria contra Moscú. El ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, destacó las alternativas disponibles, como el gas importado de Estados Unidos, Qatar y Noruega.
Moldavia, la más afectada
Moldavia, altamente dependiente del gas ruso, enfrenta una grave crisis energética. La región separatista de Transnistria, apoyada por Rusia, ha quedado sin calefacción ni agua caliente en pleno invierno. La presidenta moldava, Maia Sandu, acusó a Rusia de usar «la energía como arma política».
El gobierno moldavo ha tomado medidas para estabilizar el suministro y pidió a los ciudadanos que reduzcan el consumo energético mientras continúa en vigor un estado de emergencia.
Alternativas al gas ruso
La UE ha diversificado sus fuentes, priorizando gas natural licuado de Qatar y Estados Unidos, así como suministros desde Noruega. En diciembre, presentó un plan para eliminar por completo la dependencia del gas que transitaba por Ucrania.
Esta decisión marca un cambio estratégico para Europa, alejándose del gas ruso hacia un futuro más independiente en términos energéticos.





