La impactante inversión de Yazeed Al Rajhi para conquistar el Rally Dakar y hacer historia en Arabia Saudita
El magnate saudita Yazeed Al Rajhi hizo historia este viernes al convertirse en el primer piloto de su país en ganar la clasificación general del Rally Dakar, la competencia de rally más exigente del mundo. A sus 43 años, y tras 11 intentos, logró la victoria como piloto privado, algo que no ocurría desde el año 2000.
Al Rajhi, conocido no solo por su habilidad al volante sino también por su fortuna de 2.000 millones de dólares, según Forbes, invirtió alrededor de 2 millones de dólares en esta edición del Dakar. Esta cifra cubrió costos operativos que incluyen desde asistencia técnica hasta el transporte de su Toyota Hilux.
La fortuna detrás del triunfo
El piloto es miembro de una de las familias más acaudaladas de Arabia Saudita, dueña de conglomerados como el Al-Rajhi Bank y empresas líderes en los sectores del acero y agua embotellada. Además, Al Rajhi dirige un holding con 25.000 empleados, demostrando que su éxito no se limita a las pistas.
Un recorrido lleno de aprendizajes y obstáculos
Al Rajhi debutó en el Rally Dakar en 2015 y desde entonces ha competido con pasión, ganando etapas y acumulando experiencia. Este año, con la ayuda de su navegante Timo Gottschalk, manejó con precisión y estrategia, aprovechando los abandonos tempranos de grandes nombres como Carlos Sainz y Sébastien Loeb.
El momento clave fue en la penúltima etapa, donde un tramo de 275 kilómetros de dunas le permitió recuperar el liderazgo. En la última jornada, mantuvo la ventaja y aseguró la victoria, superando al sudafricano Henk Lategan.
Un logro sin precedentes para Arabia Saudita
Más allá de la inversión económica, el verdadero valor de la victoria radica en la experiencia adquirida y en la capacidad de Al Rajhi para mantener la calma en una competencia implacable. Al conquistar la carrera en su tierra natal, se convirtió en un símbolo de orgullo nacional, marcando un antes y un después en la historia del automovilismo saudita.





