El papa Francisco toma medidas para asegurar su legado mientras enfrenta una grave crisis de salud
Preocupación en el Vaticano por la salud del sumo pontífice y las decisiones clave sobre su sucesión.
A sus 88 años, el papa Francisco atraviesa una de las etapas más delicadas de su pontificado tras ser internado en el Hospital Gemelli de Roma debido a una bronquitis que evolucionó a una infección polimicrobiana, complicando su estado de salud.
Antes de su hospitalización, el Papa tomó decisiones estratégicas para influir en el futuro de la Iglesia Católica. Destaca la extensión del mandato del cardenal Giovanni Battista Re, de 91 años, como decano del Colegio Cardenalicio, y del cardenal argentino Leonardo Sandri, de 81 años, como su vice. Aunque por su edad no participarán en el cónclave, su rol es crucial para guiar el proceso de elección de un nuevo Papa.
Fuentes cercanas al Vaticano señalaron que estas medidas buscan garantizar un cónclave ordenado y evitar que figuras conservadoras, como el cardenal Pietro Parolin, ganen protagonismo. Francisco, conocido por sus reformas progresistas, ha enfrentado tensiones ideológicas dentro de la Iglesia, y sus acciones recientes buscan preservar su legado reformista.
Desde su elección en 2013, el Papa ha promovido cambios significativos, como una mayor inclusión de las mujeres en cargos de liderazgo y la apertura hacia la comunidad LGBT+. Además, ha liderado la lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia, enfrentando resistencias internas.
La fragilidad de su salud, agravada por problemas respiratorios previos y dificultades de movilidad, ha intensificado las especulaciones sobre una posible renuncia, siguiendo el ejemplo de su predecesor, Benedicto XVI. Aunque no hay confirmación oficial, los analistas consideran que el fin de su pontificado podría estar cerca, abriendo un nuevo capítulo en la historia del Vaticano.





