EE.UU. deporta a presuntos pandilleros a El Salvador y Bukele muestra operativo de seguridad
Estados Unidos deportó a 17 presuntos miembros de las pandillas Tren de Aragua y MS-13 a El Salvador, como parte de su estrategia contra el crimen organizado. La administración de Donald Trump destacó la medida como un éxito en la lucha contra el terrorismo, mientras que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, divulgó un video del operativo de traslado a la megacárcel Cecot.
Operación de deportación y reacciones
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que los expulsados incluyen «homicidas y violadores», y que su envío a El Salvador responde a la necesidad de proteger a la población estadounidense. Trump, por su parte, agradeció a Bukele por recibir a los deportados y criticó la administración de Joe Biden por permitir su ingreso al país.
Bukele confirmó la llegada de los reclusos y aseguró que todos ellos son criminales de alto perfil. Además, difundió un video con escenas impactantes del operativo nocturno, en el que los deportados fueron trasladados bajo fuerte resguardo militar y recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
Política de deportaciones y controversia legal
La administración Trump ha intensificado las deportaciones de presuntos pandilleros bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, una normativa histórica utilizada en tiempos de guerra. Sin embargo, organizaciones como la ACLU han cuestionado esta política, alegando que permite expulsiones sin el debido proceso legal.
El gobierno de Venezuela denunció la medida como un «secuestro» y comparó las cárceles salvadoreñas con «campos de concentración». Además, algunos familiares de los deportados afirman que no tienen vínculos con pandillas, lo que ha generado preocupación sobre posibles errores en las expulsiones.
Mientras tanto, la política enfrenta desafíos en los tribunales. Un fallo bloqueó temporalmente su aplicación, pero la Casa Blanca ha solicitado a la Corte Suprema que permita continuar con las deportaciones de manera inmediata.
A pesar de las críticas, tanto Washington como el gobierno de Bukele han reafirmado su compromiso de cooperar en seguridad, fortaleciendo la lucha contra las pandillas transnacionales y el crimen organizado en la región.





