Después de cuatro meses sin hablar, la exsenadora Isabel Allende decidió declarar como imputada ante la Fiscalía en la investigación por tráfico de influencias. Este viernes 16 de mayo, enfrentará por primera vez al fiscal Patricio Cooper para responder sobre su presunto rol en la fallida compra estatal de la casa de su padre, el expresidente Salvador Allende.
Allende fue destituida de su cargo en el Senado por el Tribunal Constitucional, tras determinar que vulneró la norma que prohíbe a parlamentarios celebrar contratos con el Estado. Desde entonces, su situación judicial ha ido escalando.
El caso: del fraude al tráfico de influencias
La investigación comenzó por presunto fraude al Fisco. Sin embargo, el Ministerio Público cambió el foco luego de una escucha telefónica a Miguel Crispi, entonces jefe de asesores del Segundo Piso de La Moneda, en el marco del caso ProCultura.
El 7 de enero, durante una llamada con su madre, la socióloga Claudia Serrano, Crispi habría revelado supuestas presiones de Isabel Allende para acelerar la compra de la propiedad. Según la transcripción policial, dijo que la exsenadora “llamó hasta al portero del Ministerio” insistiendo en que se concretara la adquisición.
Esa conversación fue considerada por la Policía de Investigaciones como un “hallazgo casual relevante”. Un día después, el fiscal Cooper abrió una nueva causa penal por tráfico de influencias contra Allende.
Lo que dirá Isabel Allende
En esa misma llamada, Crispi también responsabilizó al abogado de la familia Allende y calificó a los involucrados como “totalmente incompetentes”. Isabel Allende negó rotundamente estas afirmaciones, calificándolas de falsas y ofensivas. En un comunicado, aseguró que no intervino en la operación de compraventa y exigió a Crispi que aclarara públicamente sus dichos.
Ahora, tras meses de silencio, la exsenadora enfrentará por primera vez al fiscal a cargo del caso. Su abogada, Paula Vial, confirmó que Allende renunciará a su derecho a guardar silencio y responderá todas las preguntas del equipo investigador.
“Mi clienta colaborará como corresponde”, afirmó la defensa a La Tercera.
Una declaración clave
Esta declaración marcará un punto de inflexión en la causa, ya que Allende deberá explicar si realizó gestiones para que el Estado comprara el inmueble, operación que buscaba convertir la casa en un museo con apoyo del presidente Gabriel Boric.
También será su oportunidad para defenderse de las acusaciones derivadas de la conversación telefónica interceptada a Crispi, que dio origen a una nueva arista del caso.
El testimonio de la histórica dirigente socialista podría tener consecuencias políticas y judiciales de gran alcance, justo cuando la causa entra en una etapa decisiva.








