domingo 19 de julio 2026
Internacional

Centro ruso en Nicaragua refuerza represión del régimen Ortega y activa alarmas internacionales

Centro ruso en Nicaragua refuerza represión del régimen Ortega y activa alarmas internacionales
Por Sala de redacción
junio 25, 2025 - 17:33

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha consolidado en Nicaragua una infraestructura de cooperación con Rusia que va mucho más allá del entrenamiento policial. Un centro de formación operado por el Ministerio del Interior ruso y una estación satelital en Managua son ahora piezas clave en un entramado de represión interna, vigilancia regional y fortalecimiento del control autoritario.

La confesión pública de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante y asesor presidencial, ha encendido las alarmas internacionales. En una reunión de seguridad en Moscú, afirmó que desde 2018 el régimen ha trabajado con apoyo ruso para “neutralizar y eliminar” a los “actores del odio”, en alusión a los opositores que se manifestaron en contra del gobierno. Estas palabras han sido interpretadas por expertos como una admisión de prácticas sistemáticas de represión, detenciones arbitrarias, exilios forzados e incluso asesinatos, todos con asesoría extranjera.

Para el jurista nicaragüense Juan Diego Barberena, estas declaraciones son una forma de “autoincriminación” y podrían ser utilizadas como prueba en tribunales internacionales que investigan crímenes de lesa humanidad. Barberena subraya que Laureano Ortega no es un funcionario electo, pero sí tiene un rol central en la estructura del poder, lo que lo hace jurídicamente imputable.

El centro ruso de entrenamiento policial, inaugurado en 2017 y operado bajo un acuerdo bilateral que otorga inmunidad a sus funcionarios, ha sido sancionado por el Departamento del Tesoro de EE. UU. por su papel en el fortalecimiento del aparato represivo nicaragüense. Según expertos, allí se imparten técnicas incompatibles con estándares democráticos. La Policía Nacional, bajo dirección conjunta con Rusia, también entrena a agentes de otros países centroamericanos.

Junto a este centro, la estación satelital Glonass —operada oficialmente por Roscosmos— funciona desde 2017 en las afueras de Managua. Aunque se presenta como parte de un sistema de navegación, diversos informes indican que cumple funciones de inteligencia, incluida la interceptación de comunicaciones en toda Centroamérica. Analistas señalan que sería parte de la red de espionaje SORM-3 del Kremlin, lo que otorga a Rusia una ventaja geoestratégica cercana al Canal de Panamá.

Este alineamiento con Moscú tiene un costo elevado para Nicaragua: aislamiento diplomático, sanciones internacionales y creciente vigilancia sobre sus vínculos con países en conflicto con Occidente, como Irán o Siria. Además, el reciente acuerdo entre ambos países para la protección judicial recíproca ha sido interpretado como un intento de blindar a sus funcionarios frente a futuras acusaciones judiciales.

Pese al poder que aún conserva la cúpula gobernante, expertos advierten que las nuevas generaciones —como Laureano Ortega— podrían enfrentar tarde o temprano la justicia internacional. “Ortega y Murillo quizás no comparezcan, pero sus hijos sí tienen más posibilidades de hacerlo”, afirma Barberena.

El régimen ha convertido a Nicaragua en una base operativa rusa en el continente. Lo que comenzó como cooperación técnica hoy se revela como una alianza estratégica para sostener la represión, consolidar el control autoritario e influir en la geopolítica regional, en una peligrosa convergencia entre espionaje, represión y política exterior.

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