Rusia intensifica ataques en Dnipropetrovsk y Donetsk y obliga a miles de civiles a huir

Avances limitados y presión diplomática
Las fuerzas rusas han reforzado sus operaciones militares en la región ucraniana de Dnipropetrovsk tras meses de enfrentamientos. Moscú busca consolidar pequeñas posiciones y presiona a Kiev para obtener concesiones territoriales, mientras Ucrania resiste con contraataques estratégicos y drones kamikaze.
Analistas militares señalan que los avances rusos son reducidos, limitados a unos pocos kilómetros en distintos puntos de la frontera con Donetsk. Según expertos, más que un logro militar, estas incursiones tienen un objetivo político: presentar la derrota ucraniana como inevitable y respaldar exigencias de control territorial.
Tácticas rusas y resistencia ucraniana
En la zona, Rusia ha desplegado cerca de 100.000 soldados. Sus unidades de infantería, en pequeños grupos de cinco efectivos, evitan enfrentamientos directos y se protegen con tácticas de camuflaje para esquivar drones ucranianos. Sin embargo, no han logrado establecer una base sólida en Dnipropetrovsk.
Ucrania responde con ataques selectivos y nuevas tecnologías militares, lo que ha frenado el uso de tanques y blindados rusos en la región. Pese a ello, Moscú mantiene la presión sobre Donetsk, con la mira puesta en una batalla decisiva por Pokrovsk, aunque allí enfrenta fuerte resistencia.
Impacto humanitario y desplazamientos
El incremento de ataques ha provocado un aumento de desplazamientos forzados. Cáritas Ucrania informó que solo la semana pasada asistió a unas 250 personas al día, muchas de ellas ancianos y enfermos, que buscan refugio en zonas más seguras.
Aunque la cifra es menor a los 400 desplazados diarios registrados anteriormente, la situación sigue siendo crítica. Los bombardeos en pueblos y ciudades de primera línea continúan, mientras Rusia desoye los llamados internacionales para acordar un alto el fuego.







