“La manchita en el agua”, el gesto que evitó una tragedia, así fue el rescate de una guagua y seis adultos en el Lago Ranco
Un accidente que pudo terminar en tragedia
Lo que comenzó como una celebración familiar de verano estuvo a punto de transformarse en una tragedia en el Lago Ranco. Siete personas, entre ellas una guagua de apenas un año y medio, quedaron a la deriva tras el volcamiento de una embarcación menor, enfrentando aguas heladas, viento y agotamiento físico.
La rápida reacción de una familia que se encontraba de vacaciones en una cabaña a orillas del lago fue clave para evitar un desenlace fatal.
“Algo no estaba bien”, la señal que activó el rescate
Mientras almorzaban en la terraza, María Paz Bezanilla y su familia observaron a lo lejos una pequeña mancha en el agua, apenas visible con el zoom de los celulares. No sabían exactamente qué era, pero la intuición fue suficiente.
Su padre, Raúl Bezanilla, no dudó. De inmediato organizó un equipo improvisado para investigar lo que ocurría.
El equipo que salió sin pensarlo dos veces
En pocos minutos, Raúl tomó el liderazgo y se movilizó junto a su yerno, Polo, un nadador experimentado de 50 años, y su nieta Lali, de 12 años, quien se subió a la lancha sin dudarlo. A ellos se sumó Braulio, cuidador del sector, quien también había notado que algo extraño ocurría en el lago.
Tras descender en motos hasta la orilla, abordaron la lancha familiar y se dirigieron al punto donde se encontraba la embarcación volcada.
Personas a la deriva y una guagua en grave riesgo
Al llegar, la escena era crítica. Un bote pequeño se hundía mientras varias personas luchaban por mantenerse a flote. Algunos se aferraban a restos de la embarcación, otros flotaban separados por el oleaje y el viento. El frío del agua ya hacía mella en sus cuerpos.
La situación más grave era la de una mujer que sostenía en alto a su guagua, completamente expuesta al frío, mientras un hombre mostraba claros signos de agotamiento extremo. También había dos menores de 12 y 15 años y otros dos adultos.
El rescate, minuto a minuto
Polo fue el primero en lanzarse al agua. Con calma, pidió a la madre que confiara y le entregara a la guagua. Tras un esfuerzo complejo, logró llevarla a salvo hasta la lancha.
Luego fueron rescatados la madre, el padre, quien aún sostenía su celular intentando pedir ayuda, los dos menores y los otros adultos. En total, siete personas fueron subidas a la embarcación y trasladadas rápidamente a la casa más cercana para recibir atención.
La carrera contra el frío para salvar a la guagua
Una vez en tierra, la prioridad fue la guagua, que se encontraba morada, helada y sin reacción. Aún llevaba puesto su salvavidas. Entre gritos de urgencia, pidieron agua caliente mientras intentaban evitar que se quedara dormida.
Durante el traslado, le cantaron canciones para mantenerla despierta hasta que llegaron los equipos de emergencia.
Atención médica y final esperanzador
Bomberos y personal de salud acudieron rápidamente al lugar y trasladaron a las víctimas a un centro asistencial. Gracias a la acción oportuna y coordinada de quienes participaron en el rescate, no hubo víctimas fatales.
Una lección de humanidad y respeto por la naturaleza
María Paz Bezanilla cerró su testimonio destacando que lo ocurrido fue una segunda oportunidad. Un recordatorio de lo frágiles que somos frente a la naturaleza y de la fuerza que puede surgir cuando las personas actúan unidas, con rapidez, empatía y valentía.





