Masacre en Nigeria: falsos predicadores yihadistas asesinan a más de 170 personas en un ataque planificado

Hombres armados convocaron a la población de una aldea del estado de Kwara a una supuesta oración colectiva y luego abrieron fuego contra la multitud, en uno de los ataques más sangrientos del año.
La comunidad de Woro, en el estado nigeriano de Kwara, continúa enterrando a sus muertos tras una brutal masacre atribuida a un grupo yihadista, que dejó al menos 170 personas asesinadas. El ataque comenzó con un engaño, los agresores se presentaron como predicadores religiosos y convocaron a la población a una reunión de oración.
Según relataron sobrevivientes a la agencia Reuters, cuando los habitantes se reunieron, los atacantes comenzaron a disparar de forma indiscriminada. Los testimonios coinciden en que los hombres y niños fueron asesinados sistemáticamente, mientras que mujeres y niñas fueron secuestradas y llevadas a zonas boscosas.
“Cuando dijeron que venían a predicar, la gente les creyó. Por eso hubo tantas víctimas”, explicó Muhammed Abdulkareem, residente de la zona. “Cuando empezaron los disparos, la gente entendió que no era algo normal y trató de huir para esconderse”.
Otros habitantes describieron escenas de extrema violencia. Los atacantes incendiaron viviendas y comercios, incluida la casa del jefe de la aldea, que quedó completamente destruida. Durante varios días, los cuerpos fueron envueltos en telas blancas y trasladados en camiones para ser enterrados en fosas comunes, mientras aún se observaban restos humeantes de los edificios quemados.
Las cifras de víctimas siguen siendo confusas. Líderes comunitarios aseguran que el número de muertos supera las 170 personas, e incluso algunos hablan de más de 200. Sin embargo, el gobierno de Nigeria no ha entregado un balance oficial. El gobernador de Kwara, Abdulrahman Abdulrazaq, mencionó al menos 75 fallecidos, una cifra que contrasta con los datos aportados por autoridades locales y organismos internacionales.
El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, ordenó el despliegue de un batallón del Ejército en el distrito de Kaiama, donde se ubica Woro, en un intento por frenar el avance de grupos armados en esta región fronteriza con Níger. El ataque es considerado el más letal del año en el estado de Kwara.
El gobierno nigeriano atribuyó la masacre al grupo yihadista Boko Haram, que en los últimos años ha intensificado sus incursiones hacia el sur del país. Estados Unidos condenó el ataque a través de su embajada en Nigeria, calificándolo como una “atrocidad” y señalando que aún hay personas desaparecidas.
La violencia ha vuelto a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en zonas rurales de Nigeria y el impacto devastador que estos grupos armados tienen sobre comunidades indefensas, donde la población sigue viviendo entre el miedo, el duelo y la incertidumbre.







