Cuba a oscuras: colapsa el sistema eléctrico y deja sin luz a todo el país
La crisis energética en Cuba volvió a evidenciarse este lunes tras un apagón masivo que dejó sin suministro eléctrico a prácticamente todo el país. La interrupción ocurrió luego de una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE).
La entidad explicó que se activaron protocolos de emergencia para intentar restablecer el servicio, aunque advirtió que el proceso podría tomar varias horas debido al estado crítico de la infraestructura energética y la magnitud del colapso.
Este nuevo apagón es el sexto registrado en aproximadamente dieciocho meses, lo que refleja el deterioro progresivo del sistema eléctrico de la isla.
Desconexión total del sistema eléctrico
De acuerdo con la Unión Eléctrica de Cuba, el incidente se produjo por una desconexión completa del Sistema Electroenergético Nacional.
“Ocurrió una desconexión total del sistema. Comienzan a implementarse los protocolos de restablecimiento”, indicó el organismo a través de sus canales oficiales.
Horas antes del colapso, las autoridades ya habían advertido sobre un severo déficit de generación. Las proyecciones indicaban que durante el horario de mayor consumo cerca del 62 % del país permanecería sin electricidad.
La demanda energética prevista para esa franja alcanzaba los 3.150 megavatios, mientras que la capacidad de generación disponible apenas llegaba a 1.220 MW. Esto implicaba una brecha cercana a 1.930 MW.
Infraestructura deteriorada y plantas fuera de servicio
Gran parte del sistema eléctrico cubano opera con instalaciones antiguas y con frecuentes interrupciones por fallas técnicas o mantenimientos prolongados.
Actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas del país están fuera de funcionamiento. Estas plantas representan cerca del 40 % de la generación eléctrica nacional, por lo que su paralización reduce significativamente la capacidad de abastecer la demanda interna.
El problema energético se ha intensificado desde 2022, cuando los cortes de electricidad comenzaron a multiplicarse en distintas regiones del país.
Impacto en la vida cotidiana y la economía
Los apagones prolongados han afectado gravemente la vida diaria de millones de personas. Hospitales, escuelas, industrias y servicios básicos enfrentan dificultades para operar con normalidad.
La escasez de electricidad también ha obligado a empresas y sectores productivos a reducir o suspender sus actividades, generando impactos directos en la economía.
Además, el aumento de los cortes ha incrementado el malestar social. En distintas ciudades se han registrado protestas esporádicas y reclamos en redes sociales por la falta de suministro eléctrico.
Dependencia del petróleo y presión externa
El sistema energético cubano depende en gran medida de plantas termoeléctricas antiguas y del uso de combustibles importados. Sin embargo, la escasez de petróleo ha agravado la situación.
Las restricciones financieras, junto con la disminución de envíos de crudo desde Venezuela, han reducido la disponibilidad de combustible para la generación eléctrica.
Desde el gobierno cubano también se ha señalado que las sanciones de Estados Unidos han dificultado la importación de combustibles y repuestos para la infraestructura energética.
En paralelo, el aumento del precio internacional del petróleo, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, añade más presión sobre la capacidad del país para sostener su sistema eléctrico.





