sábado 18 de julio 2026
Internacional

La base Amundsen-Scott se mueve 10 metros por año: así funciona la estación científica más extrema del planeta

La base Amundsen-Scott se mueve 10 metros por año: así funciona la estación científica más extrema del planeta
Por Sala de redacción
mayo 12, 2026 - 00:23

Aislada durante meses por la oscuridad total y temperaturas que superan los -75 °C, la base Amundsen-Scott opera en el Polo Sur como una ciudad autosuficiente dedicada a investigar el clima, el espacio y el hielo antártico.

La base Amundsen-Scott es una de las instalaciones científicas más aisladas y extremas del planeta. Ubicada exactamente en el Polo Sur geográfico, la estación estadounidense funciona sobre una gigantesca capa de hielo de más de 2.700 metros de espesor y soporta condiciones climáticas consideradas de las más hostiles de la Tierra.

Administrada por la National Science Foundation, la base se dedica a investigaciones sobre cambio climático, astronomía, física atmosférica y glaciología. Científicos y técnicos trabajan allí durante todo el año pese a temperaturas invernales que descienden por debajo de los -75 °C.

Además del frío extremo, el lugar enfrenta una humedad relativa que rara vez supera el 1 %, una característica que convierte al entorno en uno de los más secos del planeta.

Una estación construida sobre hielo en constante movimiento

Uno de los aspectos más sorprendentes de la base Amundsen-Scott es que se desplaza aproximadamente 10 metros por año debido al movimiento natural de la capa de hielo antártica.

Ese fenómeno obliga a los científicos a reubicar anualmente el marcador oficial del Polo Sur geográfico. La superficie helada se mueve lentamente, arrastrando consigo toda la infraestructura instalada en la zona.

La primera estación fue construida entre 1956 y 1957 durante la histórica Operación Deep Freeze impulsada por Estados Unidos. Sin embargo, las fuertes nevadas y el viento terminaron enterrando la estructura original, conocida como Old Pole, que finalmente fue abandonada en 1975.

La gigantesca cúpula que marcó una época en la Antártida

Tras el colapso de la primera base, se construyó una enorme cúpula geodésica que durante décadas se convirtió en el símbolo de la presencia humana en el Polo Sur.

La estructura protegía dormitorios, laboratorios y espacios comunes, aunque con el paso de los años también comenzó a sufrir problemas por la acumulación de nieve y la presión del hielo.

Ante ese escenario, las autoridades estadounidenses iniciaron a fines de los años 90 la construcción de una nueva estación elevada y modular diseñada especialmente para soportar las condiciones extremas del continente antártico.

La actual base fue inaugurada oficialmente en 2008 y posee un sistema que le permite elevarse para evitar quedar enterrada por la nieve.

¿Cómo es vivir meses aislado en el Polo Sur?

La vida cotidiana en la base Amundsen-Scott depende completamente de la autosuficiencia. Durante el verano austral viven allí cerca de 150 personas, mientras que en invierno la dotación se reduce a unas 50.

En ese período, la estación permanece completamente aislada debido a la noche polar, fenómeno que deja a la región meses enteros sin luz solar.

La base cuenta con dormitorios, cocina, talleres, laboratorios, áreas comunes y sistemas de comunicación que permiten sostener la operación científica durante todo el año.

Los investigadores que permanecen en invierno deben convivir con oscuridad total, frío extremo y un aislamiento absoluto, ya que las condiciones meteorológicas impiden vuelos o visitas externas.

Un laboratorio clave para estudiar el clima y el universo

La ubicación de la base Amundsen-Scott la convierte en un punto estratégico para investigaciones científicas de alcance global.

Las condiciones atmosféricas extremadamente secas y limpias favorecen observaciones astronómicas de alta precisión. Además, el hielo acumulado durante miles de años permite estudiar la evolución climática del planeta mediante perforaciones profundas.

Los científicos también monitorean fenómenos relacionados con el calentamiento global, la composición de la atmósfera y el comportamiento de las capas polares.

Gracias a estas investigaciones, la estación se mantiene como uno de los centros científicos más importantes del continente antártico y uno de los lugares más extremos habitados por seres humanos.

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