sábado 18 de julio 2026
Internacional

Mató a toda su familia y fue proclamado rey: la noche que hundió a la monarquía de Nepal

Mató a toda su familia y fue proclamado rey: la noche que hundió a la monarquía de Nepal
Por Sala de redacción
junio 2, 2026 - 23:13

La tragedia que destruyó a la monarquía nepalí y cambió para siempre la historia del país

La noche del 1 de junio de 2001 quedó grabada como uno de los episodios más impactantes de la historia contemporánea de Nepal. Lo que comenzó como una reunión privada de la familia real en el Palacio Narayanhiti terminó en una masacre que dejó nueve muertos, destruyó la imagen de la monarquía y aceleró un proceso político que culminaría años después con la desaparición de la Corona.

El protagonista de la tragedia fue el príncipe heredero Dipendra, quien, según la investigación oficial, abrió fuego contra sus familiares tras una discusión vinculada a su deseo de casarse con una mujer que no contaba con la aprobación de sus padres.

La violencia no solo acabó con gran parte de la familia real, sino que también desencadenó una crisis institucional que transformó para siempre el futuro del país asiático.

Una cena familiar que terminó en tragedia

La reunión se desarrollaba en un ambiente habitual dentro del Palacio Narayanhiti, en Katmandú. Integrantes de la dinastía Shah compartían una velada privada cuando comenzaron a surgir señales de tensión.

De acuerdo con los informes posteriores, Dipendra había consumido grandes cantidades de alcohol y también se encontraba bajo los efectos de sustancias narcóticas. Su comportamiento generó preocupación entre los asistentes y derivó en una discusión familiar.

Tras el altercado, el heredero fue retirado de la reunión. Sin embargo, aproximadamente una hora después regresó vestido con ropa militar y portando armas automáticas.

Lo que ocurrió después conmocionó a Nepal y al mundo.

El ataque que sacudió a la monarquía

Según la versión oficial, Dipendra abrió fuego contra los presentes y atacó primero a su padre, el rey Birendra. Posteriormente, disparó contra otros miembros de la familia real, incluida la reina Aishwarya, su hermano Nirajan, su hermana Shruti y varios parientes cercanos.

El caos se extendió por distintas áreas del palacio mientras familiares y trabajadores intentaban escapar o proteger a los más vulnerables.

En cuestión de minutos, gran parte de la línea principal de sucesión había sido eliminada.

Al finalizar el ataque, el propio Dipendra se disparó en la cabeza, quedando gravemente herido.

El rey que gobernó en coma

La tragedia dio paso a una situación inédita en la historia moderna.

Aunque se encontraba inconsciente y conectado a soporte vital, Dipendra seguía siendo el heredero legítimo al trono. Como consecuencia, fue proclamado rey de Nepal tras la muerte de su padre.

Durante tres días, el país tuvo oficialmente como monarca a un hombre en coma que jamás pudo ejercer sus funciones.

El 4 de junio de 2001, Dipendra falleció sin recuperar la conciencia.

Tras su muerte, la Corona pasó a manos de su tío, Gyanendra, quien asumió el liderazgo de una institución profundamente golpeada por los acontecimientos.

La polémica sobre los motivos del crimen

La investigación concluyó que uno de los factores principales detrás de la masacre fue el conflicto entre Dipendra y sus padres respecto a su relación con Devyani Rana, integrante de una influyente familia aristocrática.

Según diversos reportes, el príncipe deseaba casarse con ella, pero la familia real se oponía a la unión.

A lo largo de los años también surgieron teorías alternativas y especulaciones sobre lo ocurrido aquella noche. Sin embargo, ninguna logró desplazar oficialmente la conclusión de que el ataque fue perpetrado por el heredero.

El comienzo del fin para la monarquía

Más allá del impacto humano, la masacre provocó un daño profundo en la legitimidad de la monarquía nepalí.

La población quedó conmocionada por la muerte de una familia real que durante décadas había sido vista como un símbolo de unidad nacional. La llegada de Gyanendra al trono no logró revertir la pérdida de confianza ciudadana.

Al mismo tiempo, Nepal enfrentaba una guerra interna y crecientes tensiones políticas que debilitaban aún más a las instituciones tradicionales.

La combinación de estos factores terminó por erosionar el apoyo a la Corona.

En 2008, apenas siete años después de la tragedia del Palacio Narayanhiti, Nepal abolió oficialmente la monarquía y se convirtió en una república federal.

Para muchos historiadores, aquella noche de junio de 2001 marcó el punto de no retorno para una institución que había gobernado el país durante generaciones.

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