Afectados por incendio en Valparaíso en 2014 denuncian falta de soluciones habitacionales tras más de una década de espera
Familias del sector El Vergel Alto siguen luchando por la reconstrucción de sus hogares mientras las obras permanecen paralizadas por problemas de pagos a los trabajadores.
Más de diez años han transcurrido desde el devastador incendio que el 14 de abril de 2014 arrasó con gran parte de la ciudad de Valparaíso, dejando a más de 2.500 familias sin hogar, muchas de ellas del sector El Vergel Alto. Sin embargo, pese al tiempo transcurrido, numerosas familias afectadas siguen esperando la reconstrucción de sus viviendas, viviendo una angustiosa espera que parece no tener fin.
El incendio, uno de los más destructivos en la historia reciente de Chile, marcó un antes y un después en la vida de miles de personas. Aunque inicialmente se anunciaron planes de reconstrucción y apoyo para las víctimas, la realidad ha sido distinta para muchos. En su momento, 76 familias del sector El Vergel Alto fueron beneficiadas por el programa de asentamientos precarios del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, un programa que prometía la construcción de nuevas viviendas y la recuperación de las zonas afectadas.
No obstante, más de una década después, estas promesas aún no se han materializado por completo. Las familias han denunciado que las obras de construcción se encuentran actualmente paralizadas debido a la falta de pagos a los trabajadores, lo que ha generado una gran frustración y descontento entre los afectados. Para ellos, la espera no solo ha sido larga, sino que se ha vuelto cada vez más desesperante al ver cómo sus esperanzas de recuperar un hogar digno se ven frustradas una y otra vez.
Mario Pugga, presidente del Comité El Esfuerzo de El Vergel Alto, ha sido una de las voces más destacadas en denunciar esta situación. Pugga ha explicado que, si bien los trabajos de reconstrucción comenzaron con ciertas expectativas, estas se han ido desvaneciendo debido a la falta de continuidad en las obras. Según él, los plazos establecidos originalmente para la entrega de las viviendas se han extendido mucho más allá de lo razonable, y ahora, la paralización de los trabajos por falta de pagos a los trabajadores ha puesto en riesgo la finalización del proyecto.
Ante esta situación, el Serviu ha respondido a las críticas a través de su director regional, Rodrigo Uribe, quien ha reconocido que existen deudas con los trabajadores de la obra, pero ha subrayado que estas no son responsabilidad de la entidad. Uribe ha asegurado que desde el Serviu han cumplido con todos los pagos y recursos comprometidos, y que la situación actual responde a problemas entre la empresa constructora y sus empleados.
Mientras tanto, las familias afectadas continúan esperando una solución que parece cada vez más lejana, enfrentando la incertidumbre y el desgaste emocional de ver cómo pasan los años sin poder recuperar el hogar que perdieron en aquella fatídica noche de abril de 2014. La situación ha puesto en evidencia las dificultades y las demoras que pueden surgir en los procesos de reconstrucción tras desastres de gran magnitud, dejando a cientos de familias en un limbo habitacional que, a más de una década, aún no ha sido resuelto.





